Los 50 años más jóvenes: la niña que nunca creció

por La hora del escarnio


 

¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?

 

Uno de mis recuerdos más nítidos de mi infancia, es el de ver a mi papa sentado, leyendo el periódico o alguna revista, pasando en la parte de los comics y las caricaturas y deteniéndose siempre en Mafalda. Yo, a su lado, pasaba los ojos por cuanto muñequito había y leía las burbujas que ya identificaba que entendía. Pero Mafalda me costaba un poco. La leía una y otra vez y trataba de relacionar los dibujos con las letras, pero la mayoría de las veces fueron intentos fallidos. Admiraba profundamente a mi papá, por su increíble capacidad de morir de risa al leer alguna tirilla de Mafalda. Recuerdo que pensaba: ¿por qué se ríe tanto si es algo para niños? Y si es para niños por q yo no me rio? Mis ganas por ser grande y entender a esta pequeña, crecían periódico tras periódico.

Y ahora entiendo. Esta es una de las cosas que más me gusta de ser grande, muchas cosas cobran sentido. Mafalda, una niña pequeña, con no más de 6 o 7 años, traducida a mas de 30 idiomas, tiene una personalidad única que ha hecho hasta de sus zapatos una famosa moda (yo tuve sus zapatos y tengo una cartuchera con sus tirillas). Llena de cuestiones, preocupaciones y escudada  el pesimismo, Mafalda vive con la esperanza y las ganas de cambiar el mundo. ¿Y quién no? Yo creo que en el fondo, todos somos una Mafalda, que observa, analiza y comenta, pero que no hace nada. Ella seguramente por su corta edad y nosotros por nuestra corta seguridad. Y aunque Mafalda no estaba sola, pues la acompañaban sus padres, Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad, entre otros, ella no dejaba de ser la protagonista de cada cuestión o comentario. Esta niña fue y continua siendo una de las mejores formas de expresión, crítica y denuncia no solo del pueblo argentino, sino de todo aquel que se sienta identificado con ella (como muy probablemente se sentía mi papá).

Definitivamente, crecer queriendo entender a Mafalda, significó un reto constate y muy valioso para mi vida. Y hoy, escribo esto agradecida por sus 50 años de vida, por Quino, su creador quien insiste que Mafalda cumple 50 años en el 2014, fecha en la que fue publicada por primera vez. Por sus apariciones en periódicos, revistas, televisión y otros artículos comerciales que me hicieron más que reír, pensar, y en muchos casos hasta investigar, y por último por mi papá que supo explicarme al pasar del tiempo todo aquello que no entendía de aquella niña que nunca creció.

 

CATALINA SALAZAR

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