Petro: un viaje en el tiempo

por La hora del escarnio


Robby Ospina – @robbyao

Petro: un viaje en el tiempo

Ese día, Gustavo Petro, puso algo así como 200 tweeds. Frente a las gigantescas pantallas de la Policía, esas por donde se monitoreaban las protestas de cientos de personas contra Transmilenio, se dibujaba la silueta del Alcalde con la cabeza gacha: estaba mirando su teléfono Black Berry y no dejaba de teclear. Twitter, se convirtió en su plataforma de gobierno en uno de los momentos más críticos para cualquier líder político: las horas de las revueltas populares.

Mientras Petro escribía y subía a la red esos mensajitos de máximo 140 palabras, Bogotá literalmente se acercaba al abismo. Hasta al punto que sus opositores políticos le dijeron públicamente que por la red no se gobierna. Pero ¿qué es gobernar?, y ¿qué debió hacer Petro ese 9 de marzo para callar la boca de la oposición y ser considerado como un buen gobernante?

Le propongo, Alcalde, que viajemos un poco en el tiempo para responder esas preguntas y saber, de una vez por todas, en que acertó y en que falló el día de las manifestaciones contra Transmilenio. Como usted debe saber, pues fue un excelente estudiante en el Externado y en España, el problema de gobernar se planteó por primera vez con Maquiavelo y no en Grecia como muchos suponen. Se dijo, en ese momento, que un buen gobernante era algo así como la mezcla de un león y una zorra.

O en otras palabras, si usted hubiese tenido que afrontar una protesta en la Florencia de Maquiavelo habría tenido que asesinar a unos cuantos súbditos y comprar con oro la voluntad de algunos de sus opositores. Esto para pasar la prueba del buen gobierno. Veamos; usted sacó a las calles un número considerable de policías que hirieron más o menos a 14 personas y, días después, en una jugada de altísima destreza política culpó a Jorge Robledo, senador de la República, y al MOIR de incitar al pueblo a la violencia y la rebelión.

Hirió – no asesinó, porque mal o bien los tiempos cambian – y culpó a otros de sus errores, lo que para 1513 lo convierte, Gustavo Petro, en un buen gobernante. Pero han pasado casi 500 años y los estándares de lo que debería ser el gobierno ya no son los mismos. Saltando uno que otro avance, después de Maquiavelo, sobrevienen las ideas de la Revolución de Estados Unidos y Francia.

Para abreviar, en esa época se establecen como principios de buen gobierno el dialogo como herramienta de solución de problemas y la obligación de responder a las demandas del pueblo. Y aquí sí se raja Alcalde. Pues si usted hubiese vivido en el tiempo de George Washington y Montesquieu habría tenido que ir a hablar directamente con los manifestantes. De lo contrario, le hubieran cortado la cabeza. Y usted, como sabemos, prefirió los tweeds a la interlocución directa.

Dejemos el viaje hasta ahí, Petro, y miramos los resultados. Usted paso una de dos pruebas de buen gobierno. Lamentablemente aprobó un test de hace 500 años (el otro era viejo, pero sin duda más actual y vigente). Lo que me lleva a pensar que usted está lejos de eso que dice ser: un político progresista.  

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