COLUMNISTAS – Giselle Bernal

por La hora del escarnio


 

COLUMNISTA NACIONAL – DANIEL SAMPER OSPINA

Una caricatura escrita de la realidad política y nacional de Colombia

Daniel Samper Ospina, un nombre que de una hacer pensar en dos cosas: sátira política y mujeres al desnudo.

Este reconocido columnista tiene la facilidad de moverse en dos de los ámbitos más codiciados por unos y otros; sin embargo, decide hablar en sus columnas, en general, sobre el gran circo de la política que compone nuestro país.

Decidí escoger este columnista nacional para mi trabajo porque pienso que es uno de los referentes que se ha instalado en el imaginario colectivo de Colombia en cuanto política y corrupción, sin embargo, él no es del estilo de Daniel Coronell que investiga y denuncia, no; él le da el toque de humor y picante a los hechos de la política y vida social que más nos sorprende. Él hace caricatura escrita.

Profesional en estudios literarios de la Pontificia Universidad Javeriana, cursó programas de Literatura del Barroco español (tal vez, por eso escribe como escribe) y de Literatura Latinoamericana del siglo XX en Harvard University. Fue docente de literatura del Gimnasio Moderno, y es profesor del posgrado de periodismo de la Universidad de los Andes.

Su trayectoria como columnista va desde El Tiempo, en la sección de deportes, revistas Jet Set, Fútbol total, Cromos, la cadena básica de Caracol Noticias, hasta la revista Semana, en la que muchos lectores a penas la reciben en su casa, o la compran buscan la última página para entretenerse con los dichos de Daniel.

Durante el semestre, y mucho antes, me enfoque en analizar su columna en Semana, y es claro ver como a través del humor describe a los personajes de la vida pública que dejan al descubierto sus falencias y caídas.

En rasgos generales, Daniel Samper Ospina, describe su estilo desde la ironía, antes que la vehemencia; pues piensa que defender irónicamente al malo antes que regañarlo es más efectivo que castigarlo.

Cualquiera pensaría que Semana no es el lugar indicado, dado su alta credibilidad, sin embargo, es todo lo contrario: que Samper Ospina escriba en esta revista hace que el tema de la política y la actualidad colombiana pueda verse desde una óptica diferente, que puede al mismo tiempo generar mayor recordación en algunos temas, gracias a los términos, anécdotas y apodos que este columnista colombiano utiliza y suelen ser de invención propia.

La selección de sus temas, aunque no pareciera, nunca es igual, puesto que como él dice ninguna semana es igual a la anterior. “Vivo a la cacería de temas a los que se les pueda abordar desde un ángulo humorístico, lo cual en Colombia no es una tarea difícil, para fortuna mía y desgracia del país”.

Este columnista maneja una relación casi directa con sus lectores, principalmente, a través de Twitter. Desde su cuenta @DanielSamperO, responde a los comentarios, y escribe tweets que son extensión de sus columnas, o escribe simplemente lo que esté pasando en el momento actual, generalmente en forma de chiste. Los twitteros dicen que hay una leyenda acerca de sí una persona dice que está o ha leído la columna más reciente de Daniel, él retuitea a cada uno.

El público de Samper Ospina es muy variado, “jóvenes que se identifican con la incorrección política de su columna”, tal como él lo dice, personas adultas que raen y recuerdan el estilo de su padre Daniel Samper Pizano,  y uno que otro personaje que es criticado por sus letras.

Para Daniel, es suficiente que la gente en la calle lo mire y le sonría, “espero que se rían conmigo, no de mí”, dice cuando expresa la relación con su público.

Las risas pueden ser el esqueleto de la estructura de sus columnas, y funcionan como argumentos para que los lectores queden persuadidos e identificados con lo que escribe Daniel Samper Ospina. Quienes lo siguen fielmente no se aburren, tal vez, uno que otro que lo ojee, de vez en cuando, podría parecerle monótono, pero lo que sí es cierto es que quienes lo esperan cada ocho días saben que se reirán y olvidaran lo repetitivo de las noticias negativas, poniéndole una pizca de humor.

Puntualmente, él considera sus columnas una caricatura escrita, porque “como   las caricaturas no calcan la realidad, sino que la deforma, y exagera” (teniendo algo de verdad); sus columnas hacen lo mismo, pero a través de las palabras, algo más difícil de crear.

Y aunque no precisamente por sus columnas en Semana ha tenido demandas – porque “nunca voy a eventos sociales y rara vez me encuentro con quienes menciono, de modo que hasta ahora he logrado pasar impune”, – si ha tenido que enfrentarlas, específicamente, por temas presentados en Soho.

Daniel Samper Ospina un colombiano de 37 años, hincha del Santa Fe; dice que seguirá escribiendo sus columnas sin importar las vueltas que puedan ponerlo a dar. Para fortuna de sus seguidores, podrán seguir riendo con sus ocurrencias de cada ocho días.

COLUMNISTA INTERNACIONAL – JAIME BAYLY

“Soy escritor, pero esto no me lo cree mi madre”: Jaime Bayly 

 

Impredecible, irreverente, bisexual, egocéntrico, y a ratos payaso. Jaime Bayly es un columnista diferente.  

Tiene doble nacionalidad, es peruano y estadounidense; luego de terminar la secundaria, ingresó a la Pontificia Universidad Católica de Perú en la carrera de Derecho, pero la abandono para dedicarse desde muy joven al periodismo; empezó como entrevistador de personalidades políticas peruanas.

Hace un par de años en su programa de televisión El francotirador, anunció su aspiración de ser candidato presidencial[]. Sin embargo, en 2010, después de una serie de inconvenientes y discrepancias, en su columna en Perú 21, anunció su renuncia a cualquier cargo público.  Actualmente, vive en Miami.

Con su lengua viperina también participa en prensa, expresamente este ensayo analiza su papel de columnista en el diario Perú21. También participa en El nuevo Herald de Miami, con No le digas a nadie, sin embargo, curiosamente no están actualizadas sus columnas, parece un problema técnico de la página, pues la última que aparece tiene fecha de 10 de abril de 2011.

En Perú 21 publica cada lunes su espacio La columna de Jaime Bayly. Y suele escribir de él mismo, anécdotas, vivencias en relación a su bisexualidad, su familia, su soledad, entre otras cosas. Es por esto, que sus lectores lo critican y cuestionan. Cuando por fin habla sobre la actualidad y problemas coyunturales brinda un respiro, no obstante, en sus últimas columnas ya ha sido demasiado reiterativo y sólo se ha enfocado en atacar a Ollanta y Mario Vargas Llosa.

“Me llaman loco. Si no estuviera loco, no sería escritor. Si no estuviera loco, no insistiría en seguir escribiendo ficciones. Soy loco y a mucha honra. No quiero ser cuerdo. No quiero ser normal. Dejaría de escribir. Si escribo, no es por necesidad económica, es por mi condición de loco probado, incurable”. Expresa Bayly en su columna “Dicen que estoy loco”, del 31 de enero de este año.  

Su público es muy heterogéneo, y no es tan especializado, cualquiera que quiera saber cuál es la última irreverencia de Bayly estará interesado en leerlo. Para mi concepto, no tiene una relación directa con sus seguidores, en Perú 21 no tiene espacio para comentarios, en El nuevo Herald de Miam si, pero nunca responde.

La estructura de sus columnas, algunas veces simplemente parece un recuento de situaciones personales, al final con una moraleja floja. Pero la mayoría de veces, y que viene siendo lo que lo identifica, enumera puntualmente cada párrafo. No hay un número definido simplemente el que haya de párrafos.

En cuanto a la extensión casi siempre son bastante largas, sobre todo cuando habla de él mismo, otras si son un poco más cortas. Como decía anteriormente, con la coyuntura de las elecciones en Perú, sus columnas dejaron de ser tan personales, y han pasado a hablar sobre la actualidad.

Una columna como “Mi padre y yo”: “Estoy convencido de que la otra noche mi padre me salvó la vida”, es un claro ejemplo de sus aburridas columnas, ya en “Premio Nobel del Rencor”, su penúltima columna escribe: “Mario Vargas Llosa es un gran escritor y, sin duda, merece el Premio Nobel de Literatura. Pero cuando escribe y habla de política se equivoca a menudo, y a veces se equivoca bochornosamente”.

Hace algunos años, fue censurada una columna en el diario El Nuevo Herald de Miami, supuestamente, por el marcado tono sexual en que hablaba sobre su impotencia y falta de deseo.

En conclusión, a pesar de que es considerado un escritor “light”, sin mayor trascendencia, se destaca por un estilo directo, sencillo y que logra convencer. Apela a diálogos persuasivos, que buscan poner al lector en los zapatos de él.

Ahora, un personaje como Bayly, es difícil de comprender, y tal como él lo dice, “la verdad es que no sé bien lo que soy”.

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