Natalia Perdigón

por La hora del escarnio


FALSAS DESMOVILIZACIONES

@conenedenatalia

EL VERDADERO FIN DEL MUNDO

El 31 de mayo fue el día mundial sin tabaco y mi mejor amigo se encontraría a medio día conmigo. Nos vimos en Unicentro y llegó a la cita bastante exasperado. Me contó que, mientras caminaba por la carrera 15 y fumaba un cigarrillo, un policía se acercó a él, le rapó el marlboro de la mano y se lo apagó contra el piso. Después de echarle una carreta por la celebración de esa estupidez de día, se fue airoso y casi plácido por su labor cumplida. Lo tranquilicé, compramos otro en la calle y le conté que se acercaba el verdadero fin del mundo: a partir del 21 de julio, quedaría prohibida la venta de cigarrillos por unidad.

Ya son dos años desde que se expidió la ley 1335 y dos años de no poder fumar en espacios cerrados. Ahora empezará a regir el artículo que no permite la venta de cigarrillos por unidad, solo por paquetes de diez.  Esta medida es estúpida porque en vez de frenar el consumo de cigarrillo, lo único que va a lograr es aumentarlo. Y lo digo por mí y por toda la cantidad de gente que conozco y que fuma, se fuma más rápido cuando se compra un paquete entero. Los cigarrillos están ahí, en el bolsillo y salen, en promedio, hasta más baratos. No hay que caminar y caminar en lugares residenciales en donde pocos vendedores ambulantes hay. Ese medio paquete dura, casi, un día. Esas normas antitabaco son retórica y axiología constructo de una sociedad chimba y mojigata que no acepta los cambios contra culturales del siglo XX y XXI.

El policía le preguntó a mi amigo por qué fumaba, a lo que él respondió “porque se me da la gana” y yo lo apoyo porque tenemos la misma razón. El placer es el motivo por el cual fumo, no cabe dentro de los paradigmas de la lógica ni las explicaciones de la comunidad moralista en la que vivo, y parece como si regresáramos a la época de Jacobo I de Inglaterra. Ya no se va a poder ni siquiera fumar. Y si el problema son los “jóvenes”, la verdad no creo que la educación se imparta a través de la prohibición.

Y obviamente que soy consciente de los problemas de salud que esto representa en mi vida, pero, por más simplista que parezca mi visión, todos nos vamos a morir. Y ahora resulta que hasta hablar por celular da cáncer, ¿entonces? ¿puedo, al menos, ser libre para escoger de qué me quiero morir? ¿son mis pulmones o los de un policía abusivo que en vez de coger ladrones en la calle, viene a vulnerar el derecho a fumar en espacios abiertos?

Nos regresamos a la casa, temerosos de ver otro policía y que ahora no apagaran uno, sino dos cigarrillos.

Y pensábamos, mientras caminábamos por la misma carrera 15, que tampoco entiendíamos para qué poner una ley que regule la venta de cigarrillos si ya todo el mundo sabe que el cigarrillo es malo, que mata, que genera adicción y cientos cosas de más.

EL VECINO DE BIN LADEN

El primero de mayo, @reallyvirtual desde su cuenta de twitter informó que había un helicóptero sobrevolando a la una de la mañana el área de Abbottabad, una ciudad al norte de la capital de Pakistán y su lugar de residencia, y además de asegurar que este era un evento inusual, comentó su deseo de sacar un matamoscas gigante para acabar con el ruido que sacudía sus ventanas. Pasados los  minutos, sintió una fuerte explosión y al reportarla en twitter, esta también sería confirmada por uno de sus amigos que vivía a 6km de su casa. Allí también se sintió. @reallyvirtual comentó que el helicóptero efectivamente se había ido, bromeó con el tema de su matamoscas gigante y compartió el primer link de un blog de noticias pakistaníes sobre la fuerte explosión, en donde se presumía que un helicóptero se había estrellado cerca de la Academía Militar de Kakool, muy cerca de la casa del twittero y quedaba como noticia en desarrollo. En cuestión de minutos se fue la luz y gracias a los estabilizadores que soportaban sus computadores, este hombre continuaba informando. De hecho, llegó a pedir disculpas por sus deseos de que “se callara” el ruido que hacía el helicóptero y por su caricaturización del matamoscas gigante y, por medio de tweets, hasta le pidió perdón al piloto del supuesto choque.

Con las primeras declaraciones de Obama, se empezaron a generar conexiones. @reallyvirtual describió que el ejército había acordonado la zona y que estaban realizando una búsqueda indeterminada puerta a puerta. Sus fuentes eran también los propios taxistas. Empezó a mostrar fotos de la ciudad, del tráfico bloqueado y trinó algo de lo que ya no cabía duda: “ahora soy un tipo bloguero que reportó el ataque de Osama sin saberlo”.

Sohaib Athar es un consultor de tecnología de la información de 30 años. Vivía, sin saberlo, a dos kilómetros del hombre más buscado del mundo y siete horas después de su primer tweet, el Presidente Obama había anunciado la muerte de Bin Laden. Se convirtió en el trending topic de twitter, las agencias de noticias y periódicos lo buscaron incesantemente y pese a que Athar se rehusaba a todo tipo de entrevistas, la agencia Reuters logró hablar con él. Explica, como también lo ha continuado haciendo por su cuenta de twitter -hoy con más de 102.968 seguidores-, que no es más que un simple twittero despierto en el momento del ataque, que no es capaz de responder tantas preguntas de forma individual. Pide disculpas (no entiendo por qué) por haber informado detalles de la operación sin querer y sin saberlo. No recibe plata por entrevistas y el desespero por la situación lo llevó a escribir: “Bin Laden está muerto. Yo no lo maté. Por favor, ahora déjenme dormir.” Sus tweets son lo único cierto, confirmado y verificado de este espectaculo. Hay fotos. El único “supuesto” que no ha sido inhumado en el mar.

CONTRAREFORMA A LA EDUCACIÓN

La semana pasada hubo protestas en casi todas las universidades públicas del país. Detrás de las papas bomba, de los gases lacrimógenos y de los violentos enfrentamientos que siempre se generan en este tipo de actos, hay un enorme problema latente que continúa frenando el desarrollo de la educación pública en Colombia.

Con el anuncio del presidente Santos de aumentar la cobertura, frenar la deserción y pretender, a como dé lugar, mejorar la calidad de la educación, se planteó una posible solución que mitigue, por lo menos en la mitad, el déficit los 2,4 billones de pesos que se necesitan para cubrir tales gastos. Pero esa idea, lejos de ser una solución palpable, se convirtió en el principal detonante de las protestas del jueves pasado.

Dicha propuesta busca la reforma, por parte del Gobierno Nacional, de la ley 30 de 1992 y así, modificar el sistema de la educación superior en el país. A través de la variación de algunos de los 164 artículos que contiene, se pretende avalar el aporte de la empresa privada a la educación pública nacional. Y como mayor desacierto, implantar el modelo de universidad pública con ánimo de lucro. La mayor falacia de todas.

Hacer una mala copia e intentar ajustar en Colombia el esquema de las universidades públicas con ánimo de lucro, es una contradicción lógica que rompe hasta con la sensatez de los propios entes del Gobierno. Meter aquí ese modelo sin antes fortalecer la educación pública, lo único que busca es reducir las obligaciones que, por ley, tiene el Estado y atribuirle a la empresa privada una responsabilidad que es netamente pública.

Los estudiantes ya no se van a formar para tener “un mejor futuro” sino a favor de unas empresas, que honestamente, lo último que quieren es brindar una mejor educación al país, que van detrás de los beneficios que esto les pueda producir. Lo que se va a generar es un aporte de la universidad al desarrollo del sector privado y las universidades públicas pasarían es a ser un negocio más. Y es que ni siquiera así se va a responder al problema financiero de las universidades públicas en Colombia. Las empresas no les van a pagar el sueldo a los profesores, no van a comprar sillas o tableros, o a hacer los mantenimientos de las plantas. ¿De qué autonomía se va a poder hablar en términos de educación, si se va a tener que hablar es en términos de plata?

Y para agravar el tema, esas tales universidades con ánimo de lucro, se convierten es en escuelas técnicas de mínima calidad académica, que ni se asoman en los rankings mundiales sobre educación. Y peor aún, que lejos están de competir con las universidades privadas nacionales de un alto nivel académico.

Claro, ¡las universidades públicas se están quedando sin presupuesto!, pero el Gobierno no puede renunciar a sus obligaciones e inventarse ayudas que lo último que van a conseguir es verdaderamente ayudar.

Y mientras la Nacional sufre por presupuesto, los encapuchados no tienen más alternativa que romper y arrancar y quemar las cosas de la universidad. Pobrecitos, eso fue lo único que les enseñaron.

CON ESPECIALIDAD MILITAR

Para esta época de puentes y vacaciones, quiero ofrecerles los servicios de uno de los hoteles más cotizados a nivel nacional.  Los huéspedes, en su mayoría,  son de lo más alto de las fuerzas armadas y militares del país. Cuenta con restaurantes –servicio prestado por uno de sus más distinguidos huéspedes, el sargento Orlando Camargo– , televisión satelital, amplias zonas verdes, facilidades de transporte como taxis, mototaxis, microbuses para un mejor desplazamiento dentro del hotel. Supermercados, papelerías, droguerías y hasta un centro comercial que está disponible para satisfacer los gustos de los casi 3000 huéspedes que se tienen en este momento.

Las habitaciones se han convertido en cómodas cabañas para el descanso. Actualmente hay 39 de estas, ubicadas estratégicamente y dotadas con aire acondicionado, internet y la posibilidad de utilizar alguno de los diez cuartos alternos con las que se cuenta para el deleite carnal de los visitantes. Y si el plan es salir una noche de rumba, este prestigioso hotel le brinda la posibilidad de acceder a uno de los bares más conocidos del departamento: Oro Sólido, que se ubica sobre la vía que conduce a las playas bogotanas de Melgar en el Tolima.

Este reconocido lugar de descanso y sana recreación también le permite a sus huéspedes estar en contacto con la oficina principal de atención a través del uso de exclusivos teléfonos celulares de alta tecnología; con esto, la ubicación de parte y parte es más fácil. Algunos días en horas de la noche, se hace necesario el reconteo de todo el personal. Claro, para mayor seguridad.

¿Está interesado en hacer una reserva? Siga los pasos que vienen a continuación y tenga en cuenta que entre más requisitos cumpla, se puede hacer acreedor a un mayor número de concesiones: viajes a la playa, visitas de más de un día de sus seres queridos y, en el mejor de los casos, hasta un sueldo. Aproveche:

  • Si ha cometido uno de los siguientes delitos, pregunte por nuestras ofertas de hasta el 50% de descuento: homicidios, torturas, secuestros o masacres, desapariciones forzadas, falsos positivos o paramilitarismo.
  • Tenemos predilección por soldados, agentes de las Afeur, cabos, capitanes, suboficiales y principalmente, nuestros oficiales.

Si cumple con alguno de estos requerimiento y le interesa pasar un buen tiempo por allá, sólo pregunte a cualquiera del pueblo que dónde queda Tolemaida y ahí le indican.

¿QUÉ PROBLEMA TIENEN CON LA YERBA DEL REY?

Estar en contra de la legalización de la marihuana sería un acto de insensatez de mi parte. Abiertamente declaro que la he fumado y que sobreviví para contar la historia. Claro, no fumo todos los días, pero porque no puedo y sin embargo, tengo amigos aún lúcidos, incluso, siendo fumadores habituales. Bueno y ¿qué es ser consumidor habitual? ¿decir que uno fuma todos los días? ¿decir que fuma más de una vez al día? ¿sería como fumarse al día “media” de mustang?

Si uno va por la calle y se encuentra con un gamín, hablando solo y gritando, lo primero que dicen las señoras que están al lado es “cuidado que ese está trabado”. ¿Trabado? ¿Usted no se “traba” cuando se emborracha? ¡Pilas! Trabado no es sólo estar enmarihuanado.

Yo, de comprar drogas como tal, no puedo hablar mucho porque siempre hay alguien que ya la tiene. Es decir, nunca me he ido a las famosas “ollas” a comprar nada. Pero sí sé que esas “ollas” no son tan “ollas” o que, por lo menos, ahora se han modernizado de acuerdo a las necesidades de sus nuevos y yuppies consumidores. Existe hasta servicio a domicilio. Créame.

Este es, tal vez, uno de los puntos más fuertes que tomo para estar a favor de la despenalización y legalización de la droga: que la vuelvan legal no tiene por qué interferir con la lucha al llamado tráfico de drogas. Y que haya soldaditos matándose por controlar fracasadamente ese delito, sólo deja en claro que hay que redefinir la política antinarcótica nacional.

Sí, en México el año pasado los muertos por culpa del narcotráfico llegaron a los treinta mil y entonces, ¿qué pasó con la “guerra antridrogas” de Nixon que tanto le importa a Estados Unidos? ¿será que en realidad nunca fue tan efectiva y fracasó hasta en el papel? ¿será que esa violencia es, más bien, generada por las mafias que surgen alrededor de la ilegalidad?

Mientras escribo esta columna suena de fondo Smoke two joints de Sublime, una banda estadounidense, y pienso que moralmente la marihuana está legitimada en algunos casos. Si uno ve un hippie (de las poquitos auténticos que quedan) o un rasta con los ojos rojos y chiquitos, caminando lentico, con la sonrisita güevona uno, ahí mismo, los asocia con la marihuana y se excusa en que eso es cultural.

–          Natalia, escuche reggae y verá que todas las canciones hablan de la “ganjah”. ¿Se imagina cómo deber ser vivir en Jamaica?

Yo no vivo en Jamaica y tal vez nunca lo haga, pero vivo en Colombia que se declara constitucionalmente como un Estado liberal y democrático en el que cualquier ciudadano puede desarrollar conductas que no afecten a los demás, y lo mínimo que pido, y ni siquiera es por mí, es que respeten esos derechos y que, si de joderse la vida se trata, se jodan los que la fuman y se la jodan en paz.

COLUMNISTA INTERNACIONAL: MARIO VARGAS LLOSA

Foto: Daniel Mordzinski


Vargas Llosa, el Nobel

“Junto con la religión,

el nacionalismo ha sido la causa

de las peores carnicerías de la historia,

como las de las dos guerras mundiales

y la sangría actual del Medio Oriente.”

Mario Vargas Llosa[1]

A principio de este año comenté en mi cuenta de twitter que para poder escribir una columna de opinión en El País, tendría que ganarme un Nobel. Alguien me respondió que si me lo ganaba, no me interesaría escribir allí. Este ensayo pretende analizar el trabajo de Mario Vargas Llosa como columnista internacional del diario más importante del mundo en español. El análisis se basa en las diez últimas columnas publicadas hasta la fecha:

  • Montaigne en la trifulca
  • La hora de la verdad
  • Retorno a la dictadura, no
  • Los ensayos de Luis Loayza
  • La casa de Arequipa
  • Piqueteros intelectuales
  • Viaje a las fuentes
  • La libertad y los árabes
  • Los réprobos
  • Lo privado y lo público

Vargas Llosa hoy tiene 75 años y la capacidad de combinar, con una perfección incomparable, su rol de escritor con el de periodista. Todos saben quién es él y qué es lo que opina. No deja cabida a ambigüedades, no se retracta de nada y a través de sus palabras, persuade a un público completamente diverso que tiene la capacidad de identificarlo desde el propio comienzo de sus columnas.

A propósito de estas, hay algo que encuentro en sus últimos escritos que caracteriza el trabajo del escritor como el del periodista: los libros y la política. No es difícil imaginar la postura que invade lo que escribe el peruano. Por un lado, su posición política en las actuales contiendas electorales en su país. Este es el tema recurrente de sus últimas columnas. Se nota cuánto le preocupa el triunfo de Keiko Fujimori y el regresó a Perú de lo que el mismo denomina una “dictadura fuji-montesinista”, así como también es claro y explícito su radical apoyo a Ollanta Humala. Vargas Llosa ha estado inmerso en el mundo político desde hace muchos años. Cuando era joven se declaraba marxista y abogaba por un socialismo salvador del tercer mundo; sin embargo, con los años ha transitado hacía la democracia y a la postura liberal que tanto predica. Hace poco más de diez años, fue candidato a la presidencia de Perú y en sus palabras como periodista, lanza constantes dardos a personajes reconocidos de la política mundial.

En el website del periódico El País, en donde tuve acceso a sus columnas, no aparece la opción para escribir comentarios al autor. Esto no permite ver qué opinan las personas, qué tipo de reacciones generan sus opiniones o si, en algún determinado caso, ha llegado a responder algo. Probablemente todas las personas que leen sus escritos están pendientes de qué opina él, es un personaje muy reconocido en la escena literaria mundial. Su más reciente premio, el Nobel, le ha dado el estatus mediático que se merece y aunado a sus posiciones políticas, incentiva la curiosidad de saber qué es lo que él piensa. No creo que el no tener comentarios escritos por este medio, afecte sus columnas. De hecho, las reacciones que suscita por lo que escribe, van más allá de un simple foro generado en acuerdo o desacuerdo y en respuesta a sus palabras. En los últimos días, su familia y en especial Morgana, su hija, han sufrido graves amenazas. El mismo escritor comenta que estas, son resultado del apoyo brindado al candidato de izquierda para las elecciones en Perú. En sus últimas columnas expresa abiertamente lo que piensa si Keiko Fujimori ganara la segunda vuelta del 5 de junio. Sus palabras despectivas y descalificativas y sus reflexiones, hacen que, sustentados con hechos legales en el caso de Fujimori, convenza al lector de no apoyar a esta mujer.

Asimismo, sus capacidades literarias le dan una magia especial a sus columnas, nunca me aburrí leyendo ninguna. En cuanto el desarrollo de los temas, siempre comienza con un contexto para ubicar el lector, sea cual fuere el tema. Ya sea que vaya a hablar de libros, de autores o de personajes concretos, siempre sitúa al lector en qué es lo que pasa. Este último tema de los personajes es, quizá, una de las características que más resalto en sus columnas: todos los personajes llevan su nombre propio, sea que hable de un cura o de presidentes. Además usa infinitos recursos literarios para apoyar sus argumentos, está adjetivando todo el tiempo, para alagar o para desprestigiar. Elogia constantemente a las personas que admira, usa adjetivos, apelativos, enaltece cuando así lo desea. Logra persuadir al lector en cuanto al tema que trata. En su columna Los ensayos de Luis Loayza” elogia tanto a este autor, expresa cuán engrandece la literatura, que me dejó en la boca un sin sabor por la ignorancia de no conocerlo.

Mario Vargas Llosa estudió literatura y derecho en una universidad pública en Perú y desde muy temprana edad colaboraba con notas y reportajes para un diario limeño y a la vez, participaba en la política universitaria a través del entonces y todavía perseguido Partido Comunista Peruano. En sus columnas también refleja algo de lo que fue su niñez y los recuerdos de su país. En “La casa de Arequipa” el autor cuenta la historia de la casa donde vivió con su familia que ahora se convertirá en un centro cultural. Los párrafos parecen de novela, las descripciones, toda la historia que hay detrás de esta construcción y los infinitos detalles, permiten reconocer de nuevo su faceta de escritor. El relato pasa de ser  meramente una semblanza, a convertirse en toda una historia en donde cuenta apartes de su vida personal y de su familia. Juega con las palabras, las descripciones y envuelve al público en todo su contar anecdótico para terminar con un nostálgico aparte del día en que la escribe.

Sin embargo, una crítica que me permito hacer es en cuanto a la cantidad de temas que aborda en cada columna y por sus título. Probablemente sea por los caracteres que maneja, alrededor de ocho mil caracteres con espacio por columna, pero trata más de dos temas a la vez. Por ejemplo, en su más reciente columna titulada Montaigne en la trifulca, comienza haciendo alusión al último libro de Jorge Edwards, trae a colación la vida política del autor francés que le da título a su columna y se desprende un largo camino que reúne todos los temas para apoyar, aún más, su postura contra a Keiko Fujimori. Reflexiona, entra un profundo diálogo con el escritor francés a través del modelo de preguntas abiertas y termina citando a García Lorca. Sin embargo, este es un lujo que sólo se puede dar él, pues el lector nunca se pierde, no se confunde, se instruye y todo lo relaciona. Pero a veces creo que de una columna podría sacar hasta tres. Y en cuanto a la titulación, pienso que podría ser más elaborada, más literaria, e incluso, más creativa. Muchas veces si no fuera por el lead que encabeza la columna y en dos  líneas resume la opinión del escritor, no la leería.

La forma en la que el autor presenta sus columnas no varía: hay un intento de lead justo después del título, viene un contexto o historia dependiendo del tema que, como lo nombraba antes, ubica al lector en el tópico que pretende abordar, luego opina abiertamente sobre el tema, ¿le gusta? ¿no le gusta? Utiliza palabras despectivas o armoniosas para referirse a lo dicho, vuelve a la historia, nutre al lector con sus ideas, relaciona ese contexto histórico con el actual. Habla de su Perú, de su España, de los temas coyunturales que le atañen y que utiliza como ejemplos para respaldar sus opiniones y presenta una figura importante presente en todas sus columnas: las preguntas abiertas.

Cuando falta poco para leer el párrafo final, Vargas Llosa apela al recurso retórico de preguntas abiertas. Lanza interrogantes sobre un tema en particular inmerso en la columna y genera, de ante mano, que el lector piense realmente en lo que sucede, es decir, genera reflexión. En la mayoría de los casos, seguido de la pregunta, él responde con frases fuertes que exaltan su opinión y que están cargadas con mucho sentido. Asimismo, plantea una divergencia haciendo dos preguntas, una en la que insinúa algo y la siguiente es la que reivindica o ataca la anterior idea. Bajo palabras como “probablemente”, “creo” u “o por el contrario” expresa su verdadera opinión. Por ejemplo, en su columna “Retorno a la dictadura, no” utiliza muy bien esta característica de la que vengo hablando, lo cito:

¿Son estas las convicciones genuinas de alguien que ha evolucionado ideológicamente desde el extremismo hasta las posiciones democráticas de la izquierda latinoamericana que encarnan un Ricardo Lagos, en Chile, un José Mujica en el Uruguay, un Lula y una Dilma Rousseff en Brasil, o un Mauricio Funes en El Salvador? ¿O es una mera postura táctica para ganar una elección, ya que Ollanta Humala sabe muy bien que sólo vencerá en esta segunda vuelta si un importante sector de la clase media peruana vota por él?

Otra de las cosas que resalto en el trabajo del escritor peruano es que en la mayoría de sus columnas hace un llamado al lector, tiene un objetivo, pinta un futuro. Parece como si deseara lograr un cambio en el pensar en las personas que lo leen. Mario Vargas Llosa se ha convertido, no solo en un símbolo de la literatura mundial, sino que también presenta una amalgama perfecta entre los temas literarios, políticos, latinoamericanos y coyunturales que encuentra.  Es apasionado por lo temas, le gusta lo que escribe y cómo lo hace. A mí, como lectora, no me interesan las críticas por su arrogancia o su supuesto mal carácter. El año pasado, cuando recibió el Nobel de literatura, en un emotivo discurso comentó que su mujer le decía que él para lo único que servía era para escribir. Y qué bien que lo hace.


[1] Cita tomada del discurso que dio al recibir el Premio Nobel. http://bit.ly/mB50K8

COLUMNISTA NACIONAL: ANTONIO CABALLERO

Antonio Caballero: escribir con odio

 “Qué importa que

John Ruskin haya encontrado cosas en Leonardo

que no estaban en Leonardo

si sí estaban en Ruskin” Oscar Wilde.

Sin duda, Antonio Caballero es uno de los periodistas y escritores más importantes del país. Ha recibido significativos reconocimientos por su trabajo, como el Premio Planeta de Periodismo en el año 2000 y actualmente publica sus opiniones los domingos en la Revista Semana. Desde 1984, año en que fue publicada, su novela “Sin remedio” se ha convertido en un hito de la literatura bogotana. Caballero es hijo de  Eduardo Caballero Calderón y sobrino del recordado Klim, dos símbolos del periodismo nacional, lo cual indica que toda su vida ha estado marcada por las letras y los viajes. Estudió Ciencias Políticas en París y es un aficionado a los toros. A sus 66 años y después de escribir más de la mitad de su vida en periódicos, sigue siendo un personaje sarcástico, resentido y mordaz.

Este ensayo pretende analizar su trabajo como columnista en la revista colombiana más importante de América Latina y el análisis se basa en las diez últimas columnas publicadas hasta la fecha:

  • Una escopeta cargada
  • Marchas inútiles
  • Un purgante
  • Grandes políticos
  • La guerra de los cien años
  • Columna de citas
  • La práctica teórica
  • Tragicomedia
  • Cuentas macabras
  • Lo bello y lo terrible

Todas las columnas de Caballero se basan en un hecho coyuntural, a partir del cual se presenta un punto de vista apoyado en argumentos y un contexto amplio y preciso sobre el tema a tratar. Como es evidente en un país como Colombia, el tema del conflicto armado es latente es sus opiniones. Toma citas textuales de personajes importantes, opina, usa ejemplos para respaldar su opinión y hace uso constante de figuras literarias. Su discurso no es académico y en muchas ocasiones llega a ser dicotómico y maniqueísta. Presenta la cara A y la cara B de lo que propone. Sus finales son ácidos y deductivos, sabe utilizar los argumentos lógicos.

En Una escopeta cargada escribe “las reformas constitucionales son como las escopetas: las carga el diablo.” En sus columnas es muy común el uso de analogías y metáforas. En cuanto al final comenta “es una buena cosa que en el asunto de la guerra interna esté cumpliéndose la reflexión del presidente Santos según la cual solo los idiotas no cambian de opinión. El senador Barreras no es idiota.” Esta es la frase con la que termina esta columna en la que viene hablando del proyecto de reforma constitucional para complementar la Ley de Víctimas, propuesto por Roy Barreras. Sus argumentos lógicos, que en principio confunden, son una característica de la mayoría de sus opiniones. Hace que el lector piense.

Antonio Caballero ha expresado en las entrevistas que le hacen y en el discurso que dio al recibir el premio de Planeta que cuando empezó en el periodismo, creía que este podría ser útil, que podía lograr algo mas no cambiar algo – que igual en sus palabras no es la función del periodista– pero que después de más de 35 años escribiendo en periódicos y revistas, su manera de hacer que se lograra algo, no resultaba convincente. Yo, por el contrario, creo que todas sus palabras, sus ofensas y sus caricaturas generan una reacción en las personas. En el website de Semana se puede ver la cantidad de apoyo que él recibe, como también las innumerables críticas que le hacen por hacer referencias exactas a personas. Sus fuertes palabras contra presidentes, guerrilleros, paramilitares y demás personajes de la escena nacional, son parte de sus fuertes opiniones y son lo que hacen especiales sus columnas. No tengo conocimiento si responda los correos electrónicos que le envíen, pero de los comentarios que hacen en su sección en internet de Semana, no responde ninguno. La verdad no creo que le importen.

Otra de las características que se encuentran en sus columnas son las preguntas abiertas y especulativas. Caballero dice el tema, reflexiona, pregunta y responde de manera tajante. Dice: la realidad es esta pero tiene que ser así y punto. Hace parecer los temas o personajes de sus columnas como estúpidos. Con sus palabras y con los ejemplos que da, por ejemplo en el tema de las “marchas inútiles” como bien las llama, plantea una realidad de manera despectiva y humillante, entra en un diálogo con el lector y retoma el tema inicial y lo concluye.

Esta es la manera que él utiliza para persuadir a sus lectores, que más que persuadirlos creo que lo hace es convencerlos de que muchas cosas en este país están mal. Por el menos, en ninguna de sus doce columnas publicadas hasta la fecha, ha elogiado algo. Y cuando lo plantea en estas palabras, que hiciera pensar que hay algo “positivo” de lo que hablar, lo que hace es mortificar más al lector, como en su columna “Lo bello y lo terrible”. En esta ocasión trata el tema del pasado terremoto de Japón. Lo describe, habla del tsunami, de la radiación nuclear y de que nosotros, aquí, no podemos hacer nada más que mirar. Rescata un tema, lo bello en temas éticos, y describe a los técnicos de la devastada central nuclear haciendo un símil con las escafandras.

Yo no estoy tan segura qué tanto pueda afectar su posición crítica e inconforme del poder, la  credibilidad de sus columnas. De hecho, para mí, este es una cualidad de la que Caballero hace su mejor uso y por eso me gusta como columnista, pero también puede generar, en algún tipo de público, la sensación de incredulidad por el mismo hecho de que no le gusta nada.

Asimismo, la estructura argumentativa de sus columnas se basa en la relación causa-efecto, a partir de la cual, se analizan distintas situaciones del país que hace posible que su punto de vista sea mucho más creíble. La comparación que hace, muchas veces con animales o con datos históricos, le sirve como principal recurso estilístico. El 9 de Agosto de 1987, Antonio Caballero escribió una columna titulada Fauna protegida y publicada en El Espectador. En dicha columna hace una comparación de los políticos más relevantes de Colombia con la figura del delfín, utilizando esta figura para nombrar la fauna y su protección que es nula en este país, excepto la del delfín, y al mismo tiempo recordar la figura del delfín utilizada en el medio oriente durante la edad media, término con el cual se nombraban a los reyes y príncipes de las más altas dinastías.

Así como a la que pertenece Caballero: periodistas, intelectuales, pintores y hasta ex presidentes.  Ninguno tan ardido como él.

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