A mí no me convence

por La hora del escarnio


Por Ángela Londoño

Como buenos colombianos, nos llenamos la cabeza de triunfalismos y nos ilusionamos con cada presentación de la Selección Colombia. No hay duda de que la sub 20 logró su objetivo de clasificar a la siguiente ronda como primero del grupo, pero factores como la altura y las individualidades, fueron fundamentales para ayudar a un juego que aún no convence.

En el primer juego contra Francia, la selección Colombia mostró grandes asociaciones a través de Ortega y Muriel, un James Rodríguez, que acostumbrado a ser figura, fue el socio ideal y una defensa bien parada, con un Pedro Franco seguro en su área y un Santiago Arias generando juego por la bandas. Sin embargo, no hay que olvidar que desde el primer minuto, y cuando aún estaban en igualdad de condiciones, Francia generó peligro, dominó y propuso un juego más ordenado que el equipo cafetero, pero fue solo cuando a los galos se les acabó la gasolina, que Colombia pudo plantear otro juego y dominar.

Frente a Malí se afirmaron aún más los errores. Se vio una selección mal parada, y que solo las individualidades pudieron resolver los problemas de un juego cortado, y que empiezan a evidenciar la falta de jugadores como Manga y Cardona. Si seguimos pensando que lo importante son los resultados, no vamos a salir nunca del juego mediocre al que estamos acostumbrados; falta ver que nos enfrentemos ante un equipo bien parado para el que la altura no sea un problema, y ahí sí, “quien podrá defendernos”.

Afortunadamente, la casa de la selección ha estado a la altura del mundial, y ha acompañado sin falta a esta sub 20. Pero también hay que tomarse el campeonato con calma y recordar que esta selección apenas se está formando, y lo último que necesitamos es que se les suban los humos a la cabeza, esto es un trabajo en equipo y no está nada bien que un jugador como James Rodríguez se jacte de que es la figura del equipo. Aún no hemos ganado nada y el torneo apenas comienza; es válido soñar e ilusionarnos, pero cada vez el golpe va a ser más duro. Seguramente cuando la selección entienda lo que es el trabajo en equipo, podrá hacer un mejor torneo y por qué no, tener razones de peso para ilusionarnos con la copa.

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