“No pelear con Uribe”

por La hora del escarnio


Como el ex presidente Uribe sólo tiene el vicio incurable del poder, la costumbre de gritar, la adicción al mando, y el hábito de trabajar, chuzar y trabajar, lo tendremos por largo rato vociferando en Twitter, contra columnistas, traidores, ex presidentes, partidos, o contra todo el que se interponga en su camino para acabar con su legado o a quien pueda zafársele la verdad. Esta vez, se ha autoproclamado como el veedor del gobierno Santos y se ha puesto, otra vez, en la agenda política.

Por varios medios, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez se ha dedicado a criticar las actuaciones de su sucesor, en un tono, que aunque nos tiene acostumbrados, puede desatar un enfrentamiento entre los dos líderes políticos del país. Uribe ha cuestionado el restablecimiento de las relaciones con Venezuela después de que el denunciara la presencia de campamentos guerrilleros en el vecino país, rechazó la inclusión en la Ley de Víctimas la existencia de un conflicto y ha interpretado algunos escándalos como una persecución contra sus ex funcionarios.

Santos por el contrario, ha renovado su mantra con el fin de hacer caso omiso a las acusaciones de su mentor; ha optado por elogiarlo y repetirse a sí mismo que pelear contra su antecesor, no le conviene al país. Sin embargo, es extraño que el presidente Santos aún no haya caído en la “cascarita”: ¿Cuánto tiempo le durará su nuevo mantra?

No es el país lo que le preocupa. Lo que tiene en vilo al presidente Santos es que “graduar de enemigo” al presidente Uribe, significaría poner en peligro muchos de sus planes políticos. En primer lugar, afectaría el 85% de su imagen favorable, al ganarse al general en política, con una indiscutible resonancia en los medios, vociferando sin control y de manera consecutiva, trayendo como consecuencia un alto costo político.

En segundo lugar, Una pelea con Uribe le podría significar a Santos el trasladarle toda una fuerza política (ante una posible alianza entre el partido Liberal y Cambio Radical) que es vital este semestre para votar tres proyectos sensibles: el presupuesto para la vigencia fiscal del 2012, la reforma tributaría y la reforma a la justicia en la que ya se ven los primeros roces con las Cortes. Y por último, podría impactar uno de los temas más sensibles a nivel nacional, la seguridad.

Hace bien el presidente Santos en no responder a los constantes ataques de su mentor; una pelea con Uribe resulta poco rentable y aunque sólo cuenta con los medios que siguen reproduciendo sus pataletas, puede ser una piedra en el zapato para el presidente en su intento por dar vía a su proyecto político.

 Ángela Londoño

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