Y dele con el verde

por La hora del escarnio


por: María José Isaza

Una nueva propuesta verde. Parece que este color promete mucho, pero me temo que no es tan esperanzador como se cree. Luego de la fuerte ola verde del partido que Mockus intentó cosechar, hubo otro oleaje del mismo color, en diferente tono, por el mareo que este nuevo partido nos dejó; tantas palabras y filosofía revuelven el estomago cuando se quedan intangibles. Y ahora, ¡otro verde!… Un nuevo proyecto para optimizar el transporte de la carrera séptima.

Este sueño, como lo dijo claramente la alcaldesa Clara: “Vamos a empezar a soñar en un trabajo con el Gobierno Nacional. Aspiramos a que la Séptima sea un corredor ‘verde’, con cero emisiones en el futuro, que irá desde el centro de la ciudad hasta la calle 170″, pretende hacer de la carrera séptima una avenida de esas que vemos en los comerciales de Lego donde hay zonas naturales, los carros y buses no interrumpen las demás calzadas y tanto los conductores como los peatones sonríen, les falta un riachuelo y podrían llamarlo “El camino feliz”. En realidad este nuevo proyecto lleva el nombre de La Esperanza y busca esperanzadoramente reducir la producción de gases al medio ambiente, reemplazar el plan de Transmilenio ligero que jamás iniciaron, ampliar los andenes, poner ciclorutas y zonas verdes. Grandes cambios para tan poco espacio, y ni hablemos del tiempo, ¿si enserio lo comienzan en el segundo semestre del 2012, prometen verdemente terminarlo?

Por favor muchachos, y alcaldesa: ¿qué pasó con el Transmilenio de la séptima? ¿Qué pasó con el metro de la ciudad? ¿Qué pasó con los peatones de la 100? ¡Nada! No queremos promesas verdes de amor y paz. Queremos saber si realmente son capaces de construir y enmendar nuevas posibilidades de movilidad para los bogotanos, y si todos esos proyectos son viables.

No digo que paren de soñar con grandes ideas de una mejor ciudad, por supuesto que no, si dejamos de hacerlo, Bogotá será igual hasta el juicio final, y ahí si estamos perdidos. Lo que digo es que aterricemos los proyectos a nuestra realidad, que si planean hacer una inmensa obra en una de las vías más importantes de la ciudad puedan darnos a los ciudadanos diferentes alternativas de movilidad para que el caos no sea mayor del que implica una construcción.

El verde no es mi color favorito, pero se que tiene un significado mucho más fuerte que su simple tonalidad. Para unos es paz, para otros es esperanza, y para este nuevo proyecto es la última oportunidad de demostrarnos que sí podemos tomar buenas decisiones. No soñemos con el verde, pintemos con él.

Anuncios