Daniela Villegas Herrera

por La hora del escarnio


Pontificia Universidad Javeriana

Comunicación Social

Periodismo de Opinión

Daniela Villegas Herrera

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 Que ardan a fuego lento

 

 Antes El Diablo era considerado una figura bíblica, mitológica e incluso en su forma más lejana se situaba en las tinieblas. Ahora este personaje ataviado de bondad actúa de forma malévola contra pueblos. Logra desnaturalizarse de tal manera que encarna el papel de político o mandatario para abusar arbitrariamente del poder que por voluntad propia o ‘democráticamente’ se le otorgó; y no bastándole con eso recurre a prácticas sangrientas para justificar sus proyectos visionarios innegociables.

 

Para citar casos concretos en el ámbito mundial existieron gobernantes extraídos de la ficción. Todos los genocidas reunidos protagonizan la saga más letal y sangrienta de todos lo tiempos. Slodoban Milosevic, considerado el carnicero de los Balcanes. Adolf Hitler interpreta a El Lobo con el Holocausto. Sadam Hussein figura como el Líder Supremo. Por último, Colombia con su cuota inhumana sacó a relucir a Luis Alfredo Garavito como La Bestia.  Y pensar que el diablo que aparentemente está en el infierno, hoy en día vive entre nosotros, se transforma y se deforma.

 

Los monstruos pululan en las calles, a pesar de que unos hacen el menor esfuerzo por no aparentarlo. Tristemente la utopía que todo pasa más allá del bien y del mal es un engaño, porque el ingenio humano ha perpetuado la idea de que sin necesidad de la tecnología causamos daños peores que el de una bomba atómica. El asunto de las aberraciones religiosas ya no es un tema que le concierne a los fanáticos, de hecho las naciones admiten la presencia de los perversos por voto electoral.

 

Lucifer seduce con sus falsas representaciones, sin embargo, tiene muy claro cómo y a quién se dirige. Sus pretensiones no son tan banales, pues sabe muy bien la ambición que lo domina. Queda esperar si es que algún día se devuelve para el infierno que si se quema junto sus subyugados se quemen pero fuego lento y ardiente.

 

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