Tragate tu olvido

por La hora del escarnio


Redactor: Jose Ricardo Zuluaga Velez
zuluaga.jose@live.com
@joserrizuluaga

En alguna oportunidad y después de todo lo que vivimos te limitaste a preguntarme ¿Por qué? Jamás me afane por darte una respuesta pero después de todo este tiempo y considerando que hasta cualquier alardeador se merece un porqué de despedida, aquí te va mi respuesta.

En primera medida fuiste mi primer amor, pero tú misma te encargaste de ser ese primer amor que lejos de recordar con nostalgia y deseo, recuerdo con fastidio y repugnancia. Y es que ¿Cómo no recordarte de esa manera si contigo viví 6 meses de noviazgo y 6 meses de martirio? Tus celos ridículos, tus ganas de figurar, de llamar la atención a toda costa y tu actitud de niña chiquita fue lo que me desenamoro en un principio. Sin embargo, eso no fue lo que me movió a dejarte, porque con todo y tus defectos así me enamore de ti, así te quería.

Mucho más que nuestros intereses y nuestros sueños fue el orgullo el que nos dividió, sabias como darme en el punto débil y decidiste tocar lo intocable, mi dignidad. Estando lejos del país y después de trascurridos tres meses de haberme jurado amor eterno, fidelidad y respeto no viste problema a faltar a tu promesa de amor. Siempre te guarde lealtad y solo esperaba lo mismo a cambio.

A parte del castigo de la soledad en un país en el que no me sentía cómodo y al cual no pertenecía tuve que vivir el desprecio de tu cinismo y derramar lágrimas por tu traición.
Antes de irme pensé que mis 6 meses de intercambio eran solo un pequeño obstáculo para lo grande que era nuestra relación, pero me di cuenta que tu adicción por el alcohol y tu afán de ostentación era mucho más importante que lo que estuviera pasando con mi vida.

Lentamente fuiste cambiando las llamadas, saludos y conversaciones de Skype conmigo por fiestas, amigos y botellas de licor. Espere durante días con el celular en la mano una llamada o un mensaje y me volví esclavo del computador esperando una conversación de tu parte, pero eso nunca paso.

Sufrí tu abandono así como ahora tú te lamentas y  sufres el mío. Ahora y después de todo te limitas a preguntarme con descaro ¿Por qué? ¿Por qué decidí rehacer mi vida y volver a creer en el amor? ¿Por qué ahora soy feliz al lado de otra persona mientras tu rotas día a día en los brazos de diferentes hombres? ¿Por qué ya nadie te valora? ¿Por qué ahora quieres explicaciones cuando ya es demasiado tarde? ¿Por qué ahora me buscas pidiendome perdón?

Así como pordebajeaste mi orgullo, ahora pordebajeas el tuyo. Hoy puedo decir que de tu olvido me rio y en respuesta para tu ¿Por qué? Y tu perdón, solo tengo para ofrecerte una frase del Jorge Luis Borges “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es mi única venganza y mi único perdón”.

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