Se Aproximan las Elecciones

por La hora del escarnio


Por: Julián Felipe Sarmiento García

Para el candidato Jaime Castro el panorama que reflejan las últimas encuestas para la Alcaldía de Bogotá no es del todo alentador, ya que en la mayoría de sondeos realizados por la firma encuestadora “Datexco Company” éste ocupa los últimos puestos con un porcentaje estimado del 2 % por ciento.  

A pesar de que las encuestas en general no reflejan la realidad en su totalidad, para nadie es un secreto que Jaime Castro no se perfila como un candidato fuerte a alcanzar la Alcaldía de Bogotá, a diferencia de Enrique Peñalosa, Gustavo Petro y Antanas Mockus quienes lideran los sondeos.  

Pareciera que los bogotanos padecieran mal de Azlheimer, ya que a muchos se les ha olvidado que gracias a la labor de Jaime Castro cuando fue elegido Alcalde Mayor de Bogotá en 1992 a 1994, fue posible el inicio de la transformación de la capital al sanear las finanzas que habían sido producto de malas administraciones pasadas. En otras palabras Castro le dejo el camino limpio a Mockus y a Peñalosa para que se ejecutaran las diferentes obras como el Transmilenio y las ciclorutas. 

Por ahora intentaré encontrarle una razón del porqué éste candidato no despega en las encuestas. En primer lugar creo que no se ha hecho una gran publicidad a la campaña de Jaime Castro quien pasa desapercibido por las nuevas generaciones; por  otra parte creo que para algunos ciudadanos es hora de darles oportunidades a los candidatos “jóvenes” quienes tienen propuestas frescas y novedosas; finalmente no se puede negar que para la mayoría de las personas la edad de Castro ha sido cuestionada, cosa que me parece bastante ridícula ya que cómo afirma el aspirante “soy candidato a la Alcaldía, no a la media maratón”, lo que realmente importa es la experiencia.   

En mi opinión Jaime Castro es el candidato ideal para sacar adelante a Bogotá, después del hueco fiscal que dejo el escándalo en materia de contratación, sin duda nos enfrentamos a una situación parecida cómo la que el candidato pudo sacar avante.  

A manera de reflexión quiero plantear la siguiente pregunta: ¿Qué es mejor votar por un candidato consciente de la problemática actual o votar por aquellos candidatos que lo único que hacen es prometer, prometer y prometer? En nuestras manos está el futuro de Bogotá.

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