La paradoja de la máscara.

por La hora del escarnio


Por Jeffrey Darío Ramos

Estoy en una convención sobre freesoftware. En un stand no lejos de mí veo decenas de máscaras de la famosa película V de Vendetta. En mis adentros pienso que se debe tratar de algún puesto que pretenda hacer alusión al grupo de hackers Anonymus que este año se hizo famoso por utilizarlas en sus videos y presentaciones públicas. Un joven se acerca y pregunta por las máscaras. Contra toda predicción; cuando uno esperaría que el hombre detrás de la mesa le hable de la libertad de internet, de la posibilidad de pensar diferente, del anti consumismo, del rechazo al sistema, del activismo virtual y de todo lo que significa en estos momentos ese pedazo de plástico, lo único que oigo decir a la persona detrás del mostrador es:

–          36.000 pesos la máscara mijo.

Cometemos el mismo error de siempre. Mientras que lanzamos proclamas contra el sistema capitalista lo alimentamos a punta del comercio de los símbolos que lo combaten. Mientras que criticamos a las chicas que compran un bolso de 80.000 pesos no miramos la máscara, el botón, la bufanda, el parche e incluso el cuaderno con el estampado del rostro con bigote refinado.

La más beneficiada con el surgimiento de este nuevo símbolo cultural ha resultado ser la Warner Bross, que como dueña de sus derechos de reproducción, ha ganado más de 28 mil millones de dólares a punta de la venta de las máscaras. Se estima que se venden 100.000 de estas al mes y que a medida que el grupo Anonymus va adquiriendo visibilidad el número de ingresos aumenta.

Y la historia parece repetirse: la imagen del Che Guevara durante años fue uno de los símbolos más explotados en la historia. Camisas, llaveros, posters, botones, bufandas, gorras, parches y un sin fin de artículos con su cara fueron producidos. Y mientras los jóvenes, que orgullosos llevaban la playera con la foto del símbolo de la lucha por un mejor mañana,  gritaban en las plazas, los comerciantes no podían creer que el hombre que tanto lucho contra ellos fuera ahora  su gallina de los huevos de oro.

“Remember, Remember the 5th of November, The Gun powder, Teason and Plot. I know of no reason why the gun powder treason should ever be forgot”. Mientras acogemos el símbolo, olvidamos el discurso detrás de él. Uno que habla sobre no olvidar, sobre recordar  nuestra historia.

Al final, nos colocamos la mascará para escondernos, no  del sistema contra el que luchamos, sino sino para ocultar que sabemos lo hipócrita que es nuestra lucha.

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