Revolución con cultura

por La hora del escarnio


Jose Ricardo Zuluaga
@joserrizuluaga

La llamada iniciativa de la ‘Corzoton’ y la ‘Marcha de los Antifaces’ sentaron un precedente único, digno de ejemplo y que muchos veíamos olvidado en el país; movilizarse en pro de una causa de manera pacífica y civilizada.

Las dos protestas organizadas por la Organización Manos Limpias Colombia  a través de twitter y en cabeza de Gustavo Bolivar, son un ejemplo claro para las protestas dirigidas por estudiantes de algunas universidades del país de que es posible hacer protesta social con cultura ciudadana.

Esto, a propósito de movilizaciones estudiantiles en este mismo mes que en pro de la educación causaron daños en la ciudad calculados en 200 millones de pesos, entre actos de violencia, grafitis, daños, vidrios rotos y actos vandálicos y delincuenciales como tirar pintura a bancos, supermercados, instituciones educativas y negocios particulares además de sembrar papas bomba en el vecindario La Macarena.

Estas iniciativas, por el contrario, demostraron que la cultura ciudadana y la protesta social no son enemigas acérrimas, y que es posible hacer cambios y ser escuchados sin incidentes, con 0 grafitis, 0 daños y 0 papas bombas en la ciudad. Demostraron también que si las protestas se hacen con respeto y civismo el ESMAD es una institución obsoleta e inútil.

El problema radica y como lo advirtió el gobierno el pasado miércoles, en que muchas de las marchas juveniles se han dejado permear de células urbanas de milicias terroristas de las FARC, que lejos de buscar un cambio planean desestabilizar la ciudad y deslegitimar el gobierno. Con estos actos propios de vándalos, los estudiantes no solo están estigmatizando la protesta estudiantil sino que están siendo usados como conejillos de indias por organizaciones delictivas guerrilleras que en nada les interesa una verdadera transformación.

Es importante que la comunidad educativa proteste pero lo haga con cultura y que así mismo denuncie y no permita la incursión de personajes turbios y de dudosa reputación si de verdad quieren lograr un cambio social. Esperemos que los que verdaderamente queremos una transformación por la vía pacífica seamos más y que la comunidad estudiantil se sume a una crítica responsable, sin incidentes y con el pilar de la cultura ciudadana.

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