Ciudad de la Alegría: el paraíso de la educación

por La hora del escarnio


Por: Daniela León Angulo

El jardín infantil Ciudad de la Alegría, en Santa Marta, es una muestra de que lograr una educación alternativa, inclusiva y ecológica en nuestro país, no es ninguna utopía.

Mi primera reacción al ver las fotos de este lugar publicadas en El Espectador, fue pensar que se trataba de un importante establecimiento dedicado a la investigación científica ubicado en algún país de lo que, casi reverencialmente, llamamos “el primer mundo”.

Aunque me equivoqué en la ubicación y en la naturaleza de este lugar, si acerté en atribuirle una gran importancia, pues este lugar dedicado a la educación pre – escolar es un ejemplo extraordinario de lo que se puede lograr en términos de educación en Colombia.

No sabría por dónde empezar  con los halagos hacia esta institución que, a mi manera de ver, reúne todos los requisitos necesarios para ofrecer  una educación de excelente calidad.

En primer lugar, el diseño es espectacular. Esta obra del arquitecto barranquillero Giancarlo Mazzanti tiene 8190 metros cuadrados y está  “inspirada en las formas de las rocas y la siluetas de la sierra” (El Espectador) lo que da como resultado un diseño vanguardista.  Pero lo vanguardista no sólo se aprecia en el moderno diseño sino también en el carácter ecológico de la construcción, que fue reconocido durante la entrega del VIII Premio Internacional de Arquitectura Sostenible de la Universidad de Ferrara en Italia.  “Paredes de cemento prefabricadas, patios interiores y el diseño de las ventanas bajas crean una buena ventilación natural que reduce el derroche de la energía para la climatización de los espacios” (El Espectador). Y la ecología no es solo una propiedad de la infraestructura en esta institución, también es una práctica que se les enseña a los niños, para que desde pequeños sean ambientalmente responsables y también para fomentar su creatividad, al darle  diversos usos a un mismo objeto.

Y precisamente el “desde pequeños” es un elemento primordial en la educación, que esta institución ha sabido tener en cuenta. Diversos autores expertos en el tema como Ofelia Reveco Vergara, especialista chilena en Educación Infantil, aseguran que el aprendizaje pre-escolar es fundamental  ya que estos primeros años de educación tienen un impacto central en el desarrollo de la personalidad, la inteligencia y el comportamiento social en la edad adulta.

Así mismo, el economista chileno Ernesto Schiefelbein  asegura que una de las falencias importantes que tiene la educación en América Latina y en Colombia es la falta de acceso a educación inicial o pre-escolar, que hace que los niños tengan dificultades al ingresar a la escuela primaria pues no tienen los conocimientos básicos para un buen desempeño.

En Colombia, donde los índices de pobreza son bastante elevados, el  acceso a jardines infantiles constituye un privilegio que no muchos pueden costear. De ahí la importancia de iniciativas como la de Ciudad de la Alegría y otros centros públicos de educación pre-escolar, que le ofrecen a las familias de escasos recursos la oportunidad de acceder a este tipo de aprendizaje.

Para el aprendizaje que se da en Ciudad de la Alegría, también tengo únicamente elogios. El modelo de enseñanza que allí se utiliza sigue un modelo alternativo que desde hace algún tiempo se ha venido planteando en la comunidad académica como reemplazo del modelo “unidireccional” y “frontal” de educación, criticado por autores como el psicólogo Howard Gardner,  en el que el niño no participa de manera activa en su formación sino que recibe información que aprende memorísticamente y la luego la “regurgita” de manera idéntica, sin ningún tipo de análisis, ni aprendizaje.

En Ciudad de la Alegría el niño tiene una participación activa en su desarrollo y el educador sirve más como guía que como una figura de autoridad. Las aulas están divididas en diferentes rincones de interés (matemáticas, música, juegos, etc…)  de manera que cada niño puede investigar y explorar  de acuerdo con sus intereses. Este modelo de educación ya se ha venido implementando en el área rural del país a través de la llamada “Escuela Nueva” que funciona en más de 24.000 escuelas a nivel nacional y que ha tenido muy buenos resultados en cuanto a mejora en la calidad de la educación.

Me es imposible no sentir emoción ante la perspectiva de que la educación en Colombia esté sufriendo un cambio radical en cuanto a sus métodos de enseñanza, su cobertura y todos los demás logros que ha demostrado tener Ciudad de la Alegría. Pienso que es un paso importante que se está dando no sólo para que haya un mayor acceso a la educación sino para que ésta también sea de calidad y pueda generar un cambio verdadero en nuestra sociedad. No muchas veces siento orgullo de ver lo que ocurre en este país, pero esta vez me faltan las palabras para mostrar mi admiración por esta clase de iniciativas. Pueda ser que la Ciudad de la Alegría se vuelva un referente y una capital de la educación en Colombia.

 

 

 

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