Adictos colegiales

por La hora del escarnio


Octubre 16 de 2011

Por: Ricardo Durán

“Jodiendo, varios estudiantes han llegado más de una vez a la enfermería a pedirme en vez de un Dolex, algún Ativán o Rohypnol”, afirma Magdalena Vergara quien lleva más de 15 años trabajando en colegios.

Pero lo que a Magdalena le dicen “jodiendo” va mucho más allá de un simple joda y es un problema serio. Ocurre que cada vez es más común que los estudiantes que están cursando bachillerato en los colegios, usen benzioadecepinas (medicamentos depresores del sistema nervioso central, que producen sueño y relajan) por diversión.

Así lo demostró el primer –y hasta ahora el único- estudio comparativo sobre uso de drogas en población escolar, hecho por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) en 2006 el cual dio como resultado que Colombia es el primer país en consumo de estos medicamentos en estudiantes que están cursando el bachillerato. Ahora, habría que hacer un estudio más reciente y ver los nuevos resultados, pero sinceramente no creo que las cosas hayan cambiado mucho. (http://www.cicad.oas.org/oid/NEW/Statistics/siduc/InfoFinal_Estudio_Comparativo.pdf)

Según le dijo la clínica de Santa Clara de Bogotá al diario El Tiempo, ellos atienden todas las semanas un promedio de 12 casos donde la mayoría son jóvenes menores de 17 años que lo usan con fines recreativos. Y es que esa última parte es la que no logró entender muy bien. ¿La diversión es andar por ahí en el colegio “aguevados” donde nada las importa? Y aunque algunos podrán decir que no es muy diferente a lo que sucede con una buena borrachera, les digo que con el alcohol primero se vive un estado de euforia, la famosa prendida. En cambio, con estos medicamentos en ningún momento hay estado de euforia.

Lo raro en estos casos es que solo se venden bajo fórmula médica y con cédula. Entonces estos adolescentes o le están robando las pepas para dormir a los papás lo cual hay un descuido por parte de ellos; o es un problema de control de las farmacias las cuales las están vendiendo sin ninguna restricción y por la tanto tienen cierta responsabilidad las secretarias de salud.

Por otro lado, esta diversión que no es nueva pero que sí está cogiendo fuerza, puede resultar altamente peligrosa cuando deciden mezclar estos medicamentos con alcohol lo que produce una carga en el sistema nervioso central al ser los dos depresores de este, lo que puede llegar, incluso, a un paro respiratorio.

¿Estamos frente a una nueva generación de posibles adictos? ¿Y de quién es la responsabilidad de que esto esté sucediendo? ¿De los papás, de los colegios de la secretaria de salud? No sé, pero lo que sí creo es un primer paso de prevención es que los papás guarden mejor cualquier tipo de medicamento que usen para dormir y que los colegios estén más pendientes de ver el estado en el
que sus estudiantes van a clase.

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