¡¡¡ Que dolor, que dolor, qué pena!!!

por La hora del escarnio


¡¡¡ Que dolor, que dolor, qué pena!!!

 

Es la sensación de muchos capitalinos que tras unas admirables campañas políticas, no logran decidirse para votar el próximo domingo 30 de Octubre.

Al parecer las propuestas maravilla, los lentes bien puestos, los lemas de campaña, el sueño de un metro en Bogotá y las estrategias de grupos ¨élite¨ anti corrupción no han sido suficientes.

Tristemente y debido al lamentable estado de la ciudad, muchos de los votantes están mirando lo lupa quien es el mejor candidato, (el menos peor) para organizar la que alguna vez fuera llamada la ¨Atenas de sur América¨.

Tres candidatos están punteando las encuestas; Petro, ex candidato a la presidencia, Peñalosa, ex alcalde de Bogotá y Parody, ex senadora. Sólo menciono a estos tres aspirantes porque como la historia del país lo cuenta, los que son mayorías en las encuestas, siempre ganan.

Todos con un alto grado de credibilidad, con una serie de propuestas en  las que muchas se ven viables. Sin embargo esto no es suficiente para los votantes, quienes tras el macabro paso de Samuel Moreno por la alcaldía mayor de Bogotá quieren a cargo de la ciudad alguien que no sólo prometa, sino que cumpla, una persona capaz de devolverle seguridad, bienestar, calidad y oportunidades a Bogotá.

Cuando me siento a hablar con mis amigos sobre las elecciones, quienes en su mayoría están entre los 21 y 24 años. La idea que tiene gran parte es la del voto en blanco. Aseguran que pese a las buenas propuestas de muchos candidatos, ninguno los convence. Desde mi punto de vista, los jóvenes perdieron la credibilidad en la política tradicional y la nueva no tiene la fuerza necesaria para atraer a la población joven a las urnas.

En los debates televisados, han sido protagonistas más que las propuestas, el pasado de los candidatos, como ocurre con Petro o Peñalosa, o el origen económico con Parody.

Todos proponen, pero ninguno explica el desarrollo de sus propuestas, todos en su plan de gobierno plantean una Bogotá mejor, pero ninguno muestra una estrategia contundente y viable para que esto sea posible; es decir, aunque las propuestas son buenas, el desarrollo de las mismas, en la mayoría no lo es y cuando lo es, éstas no son las protagonistas.

En cuatro días el futuro de Bogotá se decide. Muchos de los votos aún están en el limbo y otro tanto inclinándose al voto en blanco.

Nadie sabe quién ganará, y yo como Bogotana sólo espero que el próximo alcalde o alcaldesa, le brinde a mi ciudad un panorama digno de la capital de un país.

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