Una noche de terror

por La hora del escarnio


Una fiesta que se convirtió en una noche de terror, es lo que me hace pensar el caso un estudiante de los Andes que fue encontrado muerto en el parque de El Virrey en Bogotá hace casi un año y que al día de hoy se sigue adelantando su investigación.

El  31 de octubre del 2010, fue hallado muerto Luis Andrés Colmenares en el caño que atraviesa dicho parque. Después de la declaración de sus amigos y del diagnostico de medicina legal se llego a la conclusión que Colmenares se había suicidado. Los hechos fueron reconstruidos de tal manera que hacían ver que el joven había actuado por impulso al salir corriendo hacia el parque para lanzarse al caño y quitarse la vida. El tema murió con esta hipótesis. Sin embargo, para la familia de Colmenares había algo mal en esta historia. Tras contratar detectives privados que continúan realizando el correspondiente seguimiento del caso se comprobó que la muerte del estudiante había sido un homicidio en donde están implicadas su ex novia y una amiga, además de varios hombres que según la teoría del fiscal, lo habrían matado dándole un golpe en la cabeza con una botella de Vodka para después pasearlo en un carro en el cual le ocasionarían heridas con arma blanca.

Es claro que las jóvenes implicadas, Laura Moreno y Yesi Quintero, no cuentan la realidad del hecho para encubrir a alguien. Pero la pregunta acá es ¿Por qué la justicia olvido el caso? ¿Por qué el informe de medicina legal pasaba por alto tantos datos y lo hizo parecer un suicidio? ¿Es posible que la única institución autorizada para decretar las causas de una muerte esté mediada por otros intereses que impiden una investigación legítima?

Partamos del hecho de que fue un crimen y que como todo crimen debe esclarecerse. Podría ser un asesinato como cualquier otro que se comete en este país pero aunque en Colombia estemos acostumbrados a la violencia, la indiferencia y la corrupción es inaudito que se quiera tapar a toda costa un hecho semejante, engañando a la familia de la víctima y al país entero. Se desdibuja la realidad para proteger a ciertas personas que cuentan con un determinado poder sea económico o social. No es posible que las instituciones que uno cree que deben proteger y aportar al desarrollo autentico de una sociedad y de sus ciudadanos se vea implicadas en este crimen interfiriendo con la investigación y aportando información falsa.

El asesinato todavía es un misterio. Aparte de estar involucrados jóvenes entre los 20 años, sus familias y demás círculos sociales, esta situación nos compete a todos. Lastimosamente, un crimen más es tan creíble en Colombia a tal punto que todo nos parece normal, pero olvidamos por completo que estamos hablando de personas que podrían ser sus hijos, compañeros y amigos, personas que se consideraron con la suficiente autoridad como para arrebatarle la vida a otra persona sin pensar en la totalidad de las consecuencias que ello podría traer. ¿Son casos que se están volviendo recurrentes? ¿Tan mal anda nuestra sociedad que la vida realmente ya no nos vale nada?

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