Y ahora, ¿qué?

por La hora del escarnio


Creía tener todo claro, creía saber por quien iba a votar el domingo, mi candidato era Petro; pero luego de los debates creo que todos nos llevamos la misma sensación, los candidatos a la alcaldía de Bogotá se dedicaron a la propaganda negra y las propuestas quedaron en el aire; el futuro de Bogotá es incierto y los programas de los alcaldes que puntean las encuestas parecen imposibles de cumplir.

Después de los debates me quedan claras varias cosas. En primer lugar que Peñalosa representa la nueva corrupción, al no ser capaz de quitar el apoyo a los concejales investigados, además, se ha dedicado a realizar señalamientos y un tipo de campaña sucia que deja mucho que decir de quienes se va a rodear para gobernar. Su gabinete no promete nada nuevo, o si, con Uribe añadiremos un nuevo componente, la corrupción, persecución y las chuzadas estarán más cerca de nosotros, la política de seguridad se trasladará a Bogotá, habrá que tener cuidado entonces para que no seamos nosotros los nuevos falsos positivos. Peñalosa se jacta de tener experiencia como alcalde y cree haber tenido un buen gobierno, sin embargo no hay que olvidar que los ciudadanos pidieron la revocatoria de su mandato y fue corriendo donde Pastrana para que lo ayudara a construir transmilenio para salvar su alcaldía.

En segundo lugar, Petro, hace promesas casi imposibles de cumplir, no es serio en sus propuestas y hace cuatro años se eligió a alguien que hacía lo mismo y miren la Bogotá que tenemos. Aunque Petro diga que salió del Polo por diferencias ideológicas y por corrupción, está claro que gran parte de su gabinete y de los que lo rodean, son los mismos que estaban en el Polo rodeando a Samuel Moreno, sus propuestas son buenas, pero la gente es la misma. Por otro lado es oportunista, y los constantes arrepentimientos por sus decisiones anteriores hacen que pierda seriedad, se equivocó con el procurador, los hermanos Moreno y Clara López, a este paso no tendremos luces de navidad en el 2012 para celebrar sino de arrepentimiento por todas y cada una de las decisiones tomadas por Petro.

Bogotá ya tocó fondo, no podemos permitir lo que representan estos candidatos: corrupción de nuevo al poder y la demagogia sin capacidad de cumplir.

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