De cien en cien

por La hora del escarnio


La noticia de la semana pasada sobre la iniciativa de la Secretaria de Hacienda de Bogotá de subir la tarifa de Transmilenio es un tema que ya empieza a generar controversia.

El secretario de Hacienda , Héctor Zambrano, dijo el pasado jueves que el pasaje de Trasmilenio incrementaría de nuevo este año, pasando de 1.700 a 1.800 pesos. El incremento dependía de la decisión que tomara la alcaldesa Clara López. Luego se retracto, diciendo que la posible decisión dependía del alcalde electo y  que no se efectuaría el cambio antes del 31 de diciembre de este año porque aún no se terminaban los presupuestos y balances necesarios. Este nuevo incremento está sustentado en la idea de hacer más sostenible las nuevas troncales que se abrirán a finales de este año, la de la carrera décima y la calle 26. Me pregunto ¿Sostenibles para quién?

Transmilenio es un transporte masivo del cual soy usuaria frecuente. Reconozco sus ventajas y desventajas. Sin embargo, soy consciente que es un sistema mal estructurado que poco a  poco,  se pone más inaccesible. Primero, es inaudito que la plata de tantos usuarios se vaya a los bolsillos de unos pocos, esos mismos que dejan colapsar el sistema; con las vías cada vez peor, la congestión en las estaciones y los buses, los altos costos en el pasaje. Segundo, al operar con tan pocas troncales deja cabida los aglutinamientos de miles de ciudadanos y tercero, al no dejar funcionar otro sistema de transporte, lo único que se está logrando es que las personas no tengan otra forma de transportarse y que al momento de que ocurra  una falla del sistema o del entorno, los usuarios quedaríamos estancados sin ninguna alternativa.

Como lo denunció la representante por Bogotá Gloria Stella Díaz “desde que el sistema Transmilenio inició, la tarifa en el pasaje ha incrementado en un 50%”. Una tarifa poco acorde a lo que ofrece el servicio, una tarifa que significa demasiada plata al mes no importa la condición económica que se tenga. Es una tarifa que no cumple ni siquiera para mantener un servicio de calidad y digno para los más de 35.000 usuarios que tiene el sistema articulado.

El incremento del pasaje de Transmilenio no solo no se debería llevar a cabo este año, sino debería replantearse un manera para que todos los gastos que tiene el sistema que no alcanza a cubrir el Distrito no se saquen de los usuarios que en su mayoría viven de un salario mínimo del cual la tercera parte deben destinar a transporte, el mismo transporte que enriquece a unos pocos y esta empobreciendo a la ciudad.

Lorena Rueda Torres

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