Vuelve la burra al trigo…

por La hora del escarnio


Por: Daniela León A

Los golpes “contundentes y definitivos” a las FARC podrían servir de materia prima para un nuevo show semanal en la televisión colombiana.

“También Caerás”. El nombre le quedaría que ni mandado a hacer. La promesa que hace el nombre atrae al público colombiano y al final lo único que se ve es la misma serie de chistes flojos. Pero, al parecer,  eso es lo que le gusta a Colombia: los chistes malos. Podrán verlos una y otra vez y se seguirán riendo, seguirán disfrutando.

El pésimo chiste de que ya se va a acabar la guerrilla nos lo han contado un millón de veces y la mayoría lo disfruta sin cesar. Lo creen y lo vuelven a contar.
Celebran con vítores la caída del máximo jefe de las FARC y se les hace agua la boca ante la idea de exterminar a punta de bala a todos y cada uno de los guerrilleros que aún “luchan”, como si de algo hubiera servido tal estrategia en los pasados 50 años.

Pero si en un lado están los gozosos, en el otro están los dolorosos. “Es cruel e inhumano celebrar la muerte de un hombre”.  Aunque es cierto que en esta ocasión Cano es una víctima, tampoco se puede olvidar que a lo largo de su vida fue más bien un victimario. La verdad no me parece descabellado ni reprochable que la madre de un secuestrado, o el pariente de alguna persona asesinada por las Farc, pueda sentir algo de alivio.

Pienso en cambio que si la guerrilla  tampoco ha dejado las armas y no han hecho gesto contundente de paz es porque prefieren morir a dejar su condición. Se escudan bajo el pretexto de la “lucha del pueblo”, un discurso completamente anacrónico y ridículo que utilizan para encubrir su gran negocio que es el narcotráfico.
Lo cierto es que entre las fiestas  y el luto ya he quedado muy confundida y he terminado por no sentir nada.

Lo único que siento es la inmensa impotencia de ver cómo la historia se repite una y otra vez. De ver cómo ningún lado quiere dejar las armas hasta aniquilar al otro bando. El problema aquí no es solamente la política guerrerista del Estado sino también una guerrilla que pide imposibles y que en realidad se encuentra cómoda en su situación tal y como está.

Pienso que la muerte de Cano no es un avance de ningún tipo, no es algo que merezca ser celebrado o lamentado. Lo que si debe ser lamentado es que nadie quiera darle fin a este ciclo de muerte que se seguirá repitiendo  si no se llega a una solución por una vía alterna a las armas.   Lamentablemente, parece ser que para ambos bandos la paz también es un chiste malo.

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