Comida abandonada

por La hora del escarnio


Por: Stephanie Cruz Ribón

 Comida abandonada

 

Ahora en Colombia también la comida de los niños del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar se deja abandonada en parqueaderos públicos.

Por más increíble que parezca 10 toneladas de alimentos para niños menores de 5 años fueron dejados en un parqueadero de Neiva (Huila). Cuarenta bultos de arroz, pasta, leche, aceite y bienestarina que afortunadamente no se perdieron.

Situación que si bien no es justificable, se podría imaginar en países que no presenten un alto grado de desnutrición, pero no en un país que actualmente presenta un índice grave de desnutrición que afecta a 230.000 niños según un artículo de El Tiempo y es de 13,2 % a nivel nacional como es el caso de Colombia de acuerdo a la Secretaría de Salud.

Lamentablemente esta situación va más allá de una indignación social, de un episodio aparentemente aislado o simplemente de la ¨ negligencia ¨ de algunos. Es el reflejo de una sociedad que cada día se vuelve más irresponsable con la infancia, una población que critica muy bien los dirigentes de un país, peor que hace muy poco transformar la reliad directa que afecta a personas del común.

Muchas veces es paradójico ver a muchos alarmados por las fotografías de multitudes muriendo de hambre en África, o comentando la polémica por la portada de ¨ The New York Times¨. ¿Será que la sociedad colombiana necesita convertir el país en una África de desnutrición para no permitir que hechos como éste se repitan?

Saber que en éste país hay mujeres conocidas como ¨ madres comunitarias ¨ que ganan 197.340 pesos mensuales por cuidar niños y darles alimento mientras los padres trabajan, o empresas y personas adineradas que continuamente realizan importantes donaciones para mejorar la alimentación de decenas de niños debería sentar un precedente en la sociedad Nacional. Si bien no todos pueden realizar este tipo de donaciones, lo que si se puede hacer, es prestar la atención necesaria y tomar las acciones indicadas para que hechos por éste no se repitan y en el momento que ocurran, los responsables paguen, sin importar el cargo o familia a la pertenezca.

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