Cuarteto dinámico vs Servicio Público

por La hora del escarnio


Por: Ángela Sampayo

Que empiece el desfile y se cree el nuevo combo. En junio pasado se reformó la Constitución para suprimir a la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), ese ente supuestamente independiente y autónomo que defraudó a la democracia y al sentido común. El constituyente decidió a cambio —de manera un poco irresponsable— relevar las funciones de la CNTV y que ellas se repartieran entre varias entidades, todas las cuales dependen del presidente de la República. Eso, ni más ni menos, es lo que se desarrolla en el proyecto que el Gobierno presentó la semana pasada a consideración del Congreso, en el que se pretende crear una junta supervisora, conformada por el ministro de telecomunicaciones y tres personas más. ¿pero qué está detrás de todo esto?

La realidad es que, bajo las nuevas reglas constitucionales, temas tan trascendentales para la democracia como el control de contenidos y la adjudicación y renovación de las concesiones quedaron a discreción del Gobierno. Si bien el proyecto de ley prevé la creación de una Junta de Televisión, todos sus miembros finalmente serán designados por el presidente. Esa inmensa responsabilidad jurídica y política que el Gobierno tendrá ahora a cuestas, puede pesar demasiado en próximas elecciones presidenciales o al momento de otorgar una concesión. Todos sabemos cómo se manejan los intereses en nuestro país.

 

Lo alarmante aquí es que de nuevo no se tiene claro la política que debe tener el nuevo proyecto en marcha y mucho menos, si este prevé medidas de fomento a la televisión pública o la producción de contenidos Solo sabemos que será un “Cuarteto dinámico del Estado”. Y de nuevo queda pendiente la regulación de la convergencia audiovisual, y el ya confuso panorama en las reglas de juego de la industria de la televisión.

En lo que resta del año, y con la última frase del ministro de TICs, que dijo que “nadie ve televisión”, lo que nos queda por ver es cómo el gobierno se encarga de todo, encarando un proyecto en la defensa de los privados. El ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones reemplaza a la televisión, luego el gobierno toma el control de todo. Como quien dice, adiós autonomía. Ya no podremos criticar a Venezuela y demás países porque seremos como ellos, nos unimos al parche.

Lo único bueno es que se acaba con la CNTV. El resto todo mal: igualan televisión pública a canales regionales; no dicen nada de defensa del ciudadano; todo controlado por el Mintics; nada de cobro de porcentajes sobre publicidad a los operadores privados; absolutamente nada sobre televisión por cable o satelital; nada sobre apoyo a creadores; nada sobre nuevos operadores.

Parece que como todo, para nuestros mandatarios, es un negocio redondo. El cual se maneja con mucha técnica, pero lo que se le olvida a ellos y  muchos otros es que la televisión no es una técnica, es un servicio público.

 

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