EE.UU. no perdona los escándalos

por La hora del escarnio


Por: Juan Pablo Vargas Martínez – @vargasjpablo

Ya son cuatro mujeres las que acusan a Herman Cain de abuso sexual ¿Es el fin de la carrera del republicano a la presidencia?

Sharon Bailek, en una conferencia de prensa en Nueva York, dijo que el candidato a las primarias republicanas Herman Cain le tocó la zona genital hace más de diez años cuando ella le pidió que la ayudara a conseguir un trabajo. Con esta declaración, Beilek es la cuarta mujer que lo acusa de este delito.

Las encuestas muestran un descenso en el favoritismo hacia Cain. Según un sondeo de Ipsos para Reuters  la popularidad del candidato ha caído del 66% al 57% entre los republicanos y del 37% al 32% entre el electorado en general.

Cain va bajando popularidad, al igual que en las pasadas elecciones ocurrió con Sarah Palin quien también tuvo un escándalo, pero por el embarazo de su joven hija Bristol, quien tan solo tenía 17 años.

La sociedad norteamericana está pendiente de cualquier conducta inapropiada de sus políticos, y los medios les dan un tratamiento de noticias de cotillón como si se tratara celebridades: Ocurrió con Clinton y Lewinsky, Sarah Palin y Bristol, ahora con Cain y las 4 mujeres. La ventaja que tuvo Clinton fue que ya se encontraba en el cargo de presidente, mientras que Palin no y le costó la presidencia. A Cain no se le perdonará, porque además de ser un tema polémico, también es un delito.

Resta esperar que los republicanos retiren su apoyo a Cain, no en mayoría, pero sí por lo menos el ala del partido más conservadora, pues precisamente ellos le quitaron cualquier apoyo a Sarah Palin cuando se encontraba en medio del escándalo de su hija. Si no lo hacen se estarían contradiciendo y jugando a una doble moral, que en este caso, tiene más coherencia ya que es un delito y no un asunto solamente personal.

Con este panorama, las elecciones en EE.UU el próximo año no serán tan reñidas como las pasadas, pues los republicanos se quedaron prácticamente sin candidato por el escándalo de Cain, porque aunque es favorito entre los republicanos, los norteamericanos no le perdonarán ninguna falta y los medios ayudarán a difundir su mala conducta y a criticarlo sin el más mínimo reparo.

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