Sexo o Celular

por La hora del escarnio


Por: Karin Lombana

 

Hay ciertas actitudes que realmente no entiendo. Pero la sociedad ha cambiado y eso es algo que debemos aceptar. Hablando en el caso de mi generación sin duda alguna hemos crecido con grandes avances que van a una velocidad de un parpadear de ojos. Son infinidades los aparatos nuevos que han salido al mercado en los últimos 10 años, que nos dejan perplejos ante tanta tecnología y nos convierten en esclavos de ellos por las facilidades que nos brindan.

Personalmente sufro cuando se me queda el ipod o el celular en mi casa. La preocupación y las ansias se apoderan de mi ese día. Siento que todo el mundo me debe estar llamando, que algo pasó y que nadie tiene como ubicarme. Y ni hablar cuando se cae el internet en alguna parte y siento que me pierdo de lo que esta pasando. La dependencia que he creado no la he notado solo en mi sino en casi todas las personas que me rodean. Sobre todo lo vine a entender cuando tuve mi primer “celular inteligente”, pues desde allí tengo acceso a todas las redes sociales, puedo chatear gratis, puedo mandar emails, etc. A veces ni siquiera esta sonando o alumbrando el celular pero siento la necesidad de sacarlo, de mirarlo y de tenerlo en la mano por unos minutos, o de dejarlo en un sitio donde lo pueda ver todo el tiempo.

No tengo ningún problema con todas estas nuevas ventajas que la tecnología nos brinda, es más me parecen fascinantes, pero si me inquieta los cambios de comportamiento que están adoptando las personas. Y no es que ya nadie lo haya notado y de que no tengamos papás cantaletudos que nos dicen constantemente que vivimos pegados a los audifonos, al celular o al computador. No es nuevo que las niñas quieran un Blackberry a los doce, ni que los jóvenes se hayan vuelto totalmente dependientes y ni hablar de los accidentes que ocurren por ir distraídos con un aparato de estos.

Lo que si es nuevo para mi es que se han hecho estudios en el último tiempo sobre el uso del celular y se ha afirmado que las personas dejan totalmente de lado necesidades tan básicas como las de comer, dormir y compartir en pareja o en familia. Pero debo confesar que lo más sorprendente para mi es que las personas prefieren estar conectados a su aparato 24 horas en vez de comer o tener sexo. Para mi es inaceptable y siento que la tecnología nos esta jodiendo. Las estadísticas afirman que: “la mayoría prefiere quedarse sin sexo que sin teléfono celular”, también “que un tercio de los estadounidenses prefieren su smartphone al sexo” ¿En serio prefieren navegar, estar en twitter o facebook en lugar de tener sexo o por ejemplo de comer?

La magia se esta perdiendo definitivamente, el sedentarismo crece, las parejas ya no se ven seguido sino chatean. Que triste. Creo que los jóvenes nos encuentramos invadidos por el monstruo de la tecnología, pero no debemos dejar de lado la escencia que nos caracteriza. Como vamos a preferir un aparato a estar con alguien, a sentir el cuerpo de otra persona tocando el de uno, a liberar mil sensaciones de felicidad, de placer y de dolor. Y así suene a frase cajón, estos aparatos van y vienen, pero en unos años ni nos acordaremos de que celular teníamos. En cambio las experiencias personales con los demás se quedan para siempre en nuestra memoria. No dejemos de vivir intensamente como seres humanos que somos y no dejemos de lado las necesidades básicas naturales del hombre.

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