Los estudiantes en Colombia demostraron dos cosas

por La hora del escarnio


El Periódico de Bogotá – Noviembre 2 de 2011

Las revueltas estudiantiles en Colombia, contagiadas de la febril tendencia mundial a protestar, demostraron, antes que nada, que el Presidente Colombiano, contra todas las expectativas provocadas por la hoy desdibujada influencia uribista, es un sujeto abierto al diálogo. Y es Presidente y no Gobierno, porque la Ministra de Educación, sin embargo, lejos del diálogo, adoptó una posición hermética y sermonera. Y el gobierno está compuesto, en efecto, por  el Presidente y sus ministros. Y aquí no hubo Ministro sin embargo.

La posición de la Ministra de Educación, al igual que la de Francisco Santos, terminó por ser aislada. María Fernanda Ocampo demostró que no tiene influencia ni dominio sobre el sector educativo; y una reforma educativa, de tal envergadura requería a un conocedor experto, capaz de integrar todas las posiciones y sectores. La educación es un sector, por antonomasia, difícil por la sensibilidad que provoca y la fortaleza de las posiciones que encara, y también pluricultural. La Ministra olvidó, algo que el Presidente Santos no: que el diálogo no tiene una sola vía, sino que depende de la interacción de al menos, dos posiciones.

Ángela Londoño López

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