Cantidad pero no Calidad

por La hora del escarnio


 Editorial La Republica 11 de Noviembre de 2011

Por Jeffrey Darío Ramos

Las marchas efectuadas ayer dejaron dos grandes y contradictorias lecciones para el país: En primer lugar el número de estudiantes de universidades públicas que son convocados a unirse a las protestas que, parece ser cada día más visible, logrando gigantescas movilizaciones. En segundo lugar que a pesar de que se cuenta con un gran número de asistentes, las propuestas de los estudian carecen de una seriedad y que son tan escasas como innovadoras.

No es un comentario que pretenda deslegitimar los logros sociales de esta movilización. De hecho más que una crítica es un reconocimiento a lo organizados que han estado los estudiantes durante todo el paro. Pero el problema radica en este punto. Y es el estancamiento en el que se pueden quedar las propuestas de no volver a estar guiadas hacia el único horizonte que les puede garantizar un futuro: el dialogo.

El mayor talón de Aquiles por ejemplo de esas manifestaciones y movilizaciones, es que a pesar de que los discursos lanzados contienen una fuerza tremenda y una crítica con argumentos, poco se saca, nada se concreta, todo se queda allá en esos slogans que cantan los jóvenes mientras marchan por las vías. Porque cuando se habla de pocas propuestas, no solo se quiere hacer mención a algunas de las ideas expuestas por los comités estudiantiles, que además de gaseosas parecen ser desconocidas por esas multitudes que los apoyan, sino que además se habla de pocas propuestas de dialogo con el gobierno, de pocas propuestas de conciliación.

Está en manos de los estudiantes ahora mostrar que las movilizaciones no son solo una muestra del número de indignados a causa de la reforma de la ley 30, no son una muchedumbre que gana por números y no por ideas. La cuestión está entonces en dejar de ponerle tanta atención a la cantidad (de estudiantes) y enfocarse en la calidad (de las propuestas).

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