Guardas corruptos

por La hora del escarnio


Editorial Revista Semana, Agosto 15 al 22 de 2011

Por Daniela Villegas Herrera

 

Lo que la mayoría de los colombianos deseamos cuando se comete una injusticia en nuestro país, es que los culpables sean debidamente condenados y juzgados y que así mismo, la condena sea cumplida en su totalidad. Es decir, quedamos “contentos” y “tranquilos” cuando es llevado a la cárcel un personaje que ha cometido algún delito y creemos que por el echo de que este allí estará exento de volver a delinquir.

Creemos que aquellos guardias del Inpec que cuidan de ellos son lo suficientemente correctos y estrictos como para que no se cometan faltas como: falsificar la firma del director del Inpec, alterar documentos para facilitar o impedir traslados y salidas de presos, introducir al reclusorio objetos no permitidos como celulares armas, entre otros.

En la investigación realizada por Semana,  muestran algunos de los casos en que los funcionarios del Inpec se prestan para servir de canales entre los narcotraficantes y corruptos que están afuera y los presos que muy seguramente están allí por estar involucrados en asuntos de corrupción narcotráfico, paramilitarismo, entre otros delitos.

Con solo 100 mil o 200 mil pesos es posible que cualquier persona ingrese a uno de los institutos penitenciarios mas importantes de Colombia como la cárcel La Picota. Quienes participaron en esta investigación fueron testigos de ello, presenciaron la facilidad con la que se puede sobornar a los guardas que hay en los diferentes filtros para ingresar al pabellón donde se encuentran los paramilitares, o para ingresar al pasillo donde están las habitaciones de los excongresistas condenados.

Y esto no solo se ve en La Picota, pasa en la gran mayoría de las 144 cárceles que hay en Colombia. La preocupación es que aquellos que están allí encerrados siguen delinquiendo y tienen a su mando no solo a guardas del Inpec si no personas afuera que esperan la orden y las instrucciones para delinquir.

Es importante que el gobierno tome partida de esto y le devuelva a la confianza a los colombianos. Creemos estar tranquilos porque los pecadores están pagando las consecuencias de sus actos al estar encerrados en una cárcel pero, finalmente nos damos cuenta al leer los  testimonios expuestos en la investigación de Semana, que esto solo existe en nuestra imaginación. Creo que es hora de que el gobierno actúe e intervenga para que esto no siga sucediendo.

 

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