Trabajo Final

por La hora del escarnio


Pontificia Universidad Javeriana

Julián Felipe Sarmiento García

Periodismo Político 

Columnista Nacional:  Mario Morales  

Este periodista, además de haber estudiado Comunicación Social, Filosofía y Letras, tiene una maestría en  Literatura, lo que de alguna manera es un aspecto positivo, a la hora de combinar y aplicar estos saberes o conocimientos en sus diferentes columnas de opinión. Hace más de veinte años viene ejerciendo el periodismo desde todos los enfoques: prensa, radio, televisión e Internet. Hoy en día además de ser el director de periodismo de la Pontificia Universidad Javeriana; es columnista del diario “El Espectador”, cuyas columnas de opinión se publican los días lunes, encasilladas todas, sí se puede decir bajo un lema denominado “El país de las maravillas”.

A partir de lo anterior podemos iniciar el análisis, teniendo en cuenta el seguimiento realizado a lo largo del semestre. De entrada,  el título que le tiene a todas sus columnas, ya nos despeja un poco el panorama de sus escritos, donde el proceso de su escritura y publicación varía un poco, ya que el columnista escoge el tema sobre el cual quiere escribir, siempre y cuando esté relacionado con la agenda setting.  En las diferentes columnas de opinión escritas por Mario Morales, se evidencia a simple vista que sus temáticas giran en torno a lo que está ocurriendo en el país. Es por eso que siempre toca temas de política, judicial, orden público, violencia, guerra, entre otros.

Lamentablemente como diría este periodista en tono sarcástico este es “El país de las maravillas”.  Prueba de ello, se evidencia en su última columna titulada “Muertes e ideas inútiles”, donde  hace alusión al país en que habitamos:

“Ahí, aquí, terminan para ellos los debates, mascaradas, promesas y alardes de un país digno. Ni siquiera quisieran ser nombrados porque saben, que ahí, que aquí, las palmaditas en la espalda y las honras fúnebres son epílogo, y luego antesala de lo único que le deben a este país desalmado: el olvido”.   

A la hora de escribir, como en todo artículo periodístico, es importante iniciar el texto con una buena  entrada o “lead”, esto con el fin de atrapar al lector y motivarlo o continuar y a finalizar la lectura.  En el caso específico, las columnas de Mario Morales poseen la ventaja de ser claras, precisas y sobre todo, contextualizar a los lectores sobre el tema que se va a tratar.

“Nos creemos de otro mundo. Mientras en 82 países, las protestas de los indignados se contaban por miles o decenas de miles de ciudadanos, en Bogotá, por ejemplo, no alcanzó al centenar y, para colmo, fueron en su mayoría extranjeros”[1].

Uno de los puntos claros y fuertes que utiliza este periodista en sus  columnas de opinión, es el uso de cifras y estadísticas, basadas en diferentes estudios y  encuestas, generando en los lectores mayor credibilidad e influencia a la hora de tomar una posición o partido.

Por ejemplo en su columna: “Concretar, Ceder, Negociar”, recurre a las cifras para persuadir a los lectores, sobre la posibilidad y las consecuencias de una nueva reforma laboral y pensional.

“Y no es que no haya que buscar solución al 63% de empleo indigno producto de la temporalidad, tercerización y disculpas de “la crisis”, con las que empresarios congelaron aumentos o nuevos puestos. O que no haya que prever medidas que mantengan estable el sistema pensional”.

Otro de los aspectos que caracteriza las columnas de opinión de Mario Morales, son la formulación de preguntas, las cuales buscan en primer lugar reflexionar  sobre un tema en concreto, para luego plantear su posición  o posible solución, y así poder llegar a persuadir a la audiencia.

De acuerdo con los tópicos vistos en la cátedra de Periodismo de Opinión, vale la pena resaltar una de las columnas que más me llamó la atención, debido a que cumple con los requisitos de cómo elaborar una buena columna de opinión.

En la columna titulada: “Por Petro”, en primer lugar, el columnista deja claro desde el principio, su posición; a partir de esto expone los argumentos como los contraargumentos (es decir muestra las dos caras de la moneda, lo que es una buena estrategia a la hora de permitir a los lectores tomar posición libremente), Finalmente empieza a desbaratar cada contraargumento para validar y persuadir a su audiencia de que éste tiene la razón.

Aunque no todo es perfecto, creo que en ocasiones las columnas se tornan confusas y en ocasiones aburridas, debido al estilo en que es redactado el artículo.  A lo largo de estas columnas se evidencian palabras extrañas (“vocinglería, sesudos, insondable, montés, etc.…), que me llevan a pensar, que el público o audiencia  de este periodista, son personas letradas (personas con un nivel de educación superior), además de quienes están desconformes con el país en que habitamos, un lugar lleno de violencias e injusticias.

En mi opinión, uno de los espacios que cada vez cobra más fuerza dentro de los medios de Comunicación, son los artículos de opinión, ya que generalmente se tocan temas de interés general, por lo tanto polémicos, lo que conlleva a que la gente lea, reflexione, discuta, proponga y comparta  otros puntos de vista.

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Columnista Internacional:  Rafael Martínez Simancas 

Las columnas de opinión suelen ser vistas como herramientas sociales, como paredones para las figuras públicas, como los recodos de una tradición de la prensa crítica, como el rincón para que los periodistas saquen la subjetividad que la formalidad de los periódicos no les permite. Las columnas de opinión suelen ser vistas como herramientas, como escritos, pero curiosamente pocos se atreven a definirlas (o a compararlas) con verdaderas obras de Arte. Rafael Martínez-Simancas, es uno de los columnistas más conocidos en España. Y como se define a sí mismo es un artista del Bisturí (no de la pluma, que cree que es demasiado suave con los tontos, en especial con los tontos españoles).

Simancas nació en 1961 en Rute, España.  Es licenciado en Ciencia de la Información (Periodismo) de la universidad Complutense de Madrid. Su experiencia en los medios de comunicación abarca todos los formatos y géneros: televisión, radio pública y privada, periodismo impreso y digital. Es por eso que su nombre se pude encontrar en diversos medios como Radiocadena Española, Radio Nacional de España, Cope, Ser y Onda Cero. En la actualidad trabaja como colaborador en varios Medios, en los que se destaca su participación como columnista de la Gaceta de Salamanca.

En un ambiente tan inestable como es el de España, apoyar a un candidato, a un partido político, a un líder, a una organización o en general declarar apoyo a algo es, según lo consideran algunos, un suicidio periodístico. Tal vez por esto la mayoría de los columnistas españoles han optado por un modelo de critica-apoyo a aquello de lo que escriben. En este estilo inestable de argumentación se encuentra Simancas. La principal característica de sus columnas es un elemento constante que se podría resumir en “si bien esté hizo esto mal… hay que mirar que hizo esto bien.”

Esta tibieza de la que hablamos radica principalmente en la dificultad de hablar acerca de un punto de vista, una ideología, o una perspectiva clara. Se declara crítico del gobierno pero no deja de hablar de sus mandatarios como políticos que no pudieron con la carga da un país que les quedo grande. Realiza críticas a la iglesia, pero se refiere a sus curas como el “ejército celestial”. A diferencia de la gran mayoría de columnistas Colombianos, cuyas ideologías políticas y posturas frentes a ciertos temas, e incluso las agendas que trabajan; Simancas no parece encajar dentro de ningún modelo de pensamiento político, sino que parece abstenerse de dar alguna opinión que lo encasille  como un defensor del PP o del PSOE (los dos partidos políticos más fuertes de España).

A pesar de esta ausencia de una ideología definida, Simancas suele incluirse, al menos de forma indirecta en sus columnas. No se refiere al uso de la primera persona, pero suele referirse a su ambiente, citar conversaciones con su compañeros de trabajo, mencionar experiencias durante entrevistas o incluso citar conocidas plumas Españolas refiriéndose a ellas como sus “amigos”. El uso de estas fuentes le otorga cierta credibilidad a sus argumentos pues le da un estatus de ilustrado. Desde este punto de vista el uso de este tipo de voz (la voz de la experiencia, la voz del profesional) le da  sus argumentos un carácter de autoridad.

El público de Simancas no está bien definido, precisamente por esa creencia de una ideología clara en sus columnas. Aun así (y debido al particular ambiente de opinión en España) se puede decir que sus columnas van dirigidas a los inconformes, aquellos que no están contentos con las soluciones y acciones  que ofrece el gobierno oficial, pero que tampoco están completamente abiertos a las promesas de la oposición.  Simancas podría escribir para aquellos que dudan. En otras de sus columnas parece dirigirse a un público más crítico con las situaciones humanitarias (que es uno de sus tópicos favoritos), posiblemente a una población joven con una fuerte crítica hacia la situación mundial actual. No parece existir mayor retroalimentación entre él y su público que los comentarios publicados en su famoso blog, llamado “La Gue”.

Su estilo parece estar compuesto por una mezcla entre opinión y uso de un lenguaje más literario. Recurre a menudo al uso de figuras visuales para aumentar la emotividad de lo que escribe. Por ejemplo en su columna “Cuándo Dios aprieta” se nota una narración que está entre la columna de opinión y la descripción literaria de un hecho. El uso de frases como “la infantería de Dios” para referirse a los curas y miembros de la iglesia. Otra característica en su estilo se hace presente en sus columnas más críticas y es el uso de palabras seleccionadas que  dan la impresión de una crítica más fuerte, pero al mismo tiempo más sutil. En el caso de su columna “el final de Gadafi” encontramos en un mismo párrafo las palabras: linchamiento, turbamulta de pelea de callejón, elementos más obscenos, cazar a una persona. Estas palabras (todas referencias a la muerte del dictador) ya muestran una opinión o posición por parte del periodista. Es claro que está en contra de la manera en que  asesinaron a Gadafi.

El problema del uso de este lenguaje es que de por sí, hace que aquellos que no compartan la opinión (en este caso particular los que opinan que un Dictador como Gadafi merecía la muerte que tuvo), debido al calibre de las palabras utilizadas crean una barrera contra lo que el periodista quiere decir; es decir que no sabe camuflar sus argumentos de tal manera que resulten convincentes, en vez de eso le apuesta a palabras fuertes que son del gusto de su público.

No recurre a muchos lugares comunes (precisamente por ese uso del lenguaje que se mencionó antes) pero sin duda sus columnas no aportan una voz disidente a lo que otros han opinado. Por ejemplo en la ya mencionada columna de Gadafi hubiera sido interesante que comparara el caso del dictador con el de Saddam Hussein. El aporte no hubiera sido que condenara la forma como se procedió ante el líder, sino que realizara un paralelo para mirar como la sociedad Occidental no tenía morbo cuando se trataba de mostrar a los “villanos caídos”.

Simancas no es un columnista que se destaque por sus opiniones diferentes o por tener una línea de opinión definida. El mayor atractivo de este escritor resulta su estilo, que no deja de ser una mezcla entre las columnas de opinión y los párrafos de un libro de literatura, sin perder la esencia de ninguna de las dos (se podría pensar que sus columnas son muy al estilo del periodismo literario) quizás, ahí este el atractivo que le encuentran los españoles, en generar una lectura agradable sin que se pierda el sentido de la columna; a fin de cuentas dar sus reflexiones sobre algún tema.

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Columnas Corregidas

Columna de una muerte anunciada

A pesar de que el tema de los conductores ebrios al volante, no es un tema nuevo, sí, quiero profundizar en la decisión que tomó el Ministerio de Transporte respecto al caso de Deiby Rodríguez Pineda, quien  bajo los efectos del alcohol atropelló a una mujer de 87 años edad; en el sur de la capital, no siendo la primera vez, sino la tercera vez (como quien dice “la tercera es la vencida”) que había sido sorprendido por las autoridades conduciendo con exceso de tragos.

Lo anterior me lleva a pensar que los entes encargados (Secretaría de Movilidad, Alcaldía y Congreso de la República) de controlar este problema que tanto nos agobia, no se han interesado, realmente en adoptar unas medidas eficaces y a la vez  rígidas en beneficio para la sociedad. Prueba de esta ineficacia, es la reincidencia por tercera vez de este conductor bajo los efectos del trago. Permítanme en este caso, cuestionar el papel de las autoridades, quienes  le permitieron continuar manejando a este irresponsable, a pesar de las recaídas pasadas.  Todo esto, me lleva a plantearme la siguiente pregunta: ¿Sólo los conductores ebrios, son judicializados  cuando matan a una persona?

Pese al fallecimiento de la mujer de la tercera edad, El Ministerio de Transporte decidió suspender la licencia de conducción al responsable, por más de nueve siglos (superior a 900 años), tal vez la sanción más incrédula y ridícula que se ha impuesto a un conductor ebrio. Esto por lo tanto significa, que el individuo podría volver a manejar hasta el 18 de marzo del 2999, es decir, ni porque tuviera las siete vidas del gato podría volver a conducir un vehículo, a excepción de los de control remoto.

En mi opinión, la medida no es la más adecuada ni justa, debido a que se trata de la muerte de una  persona. Además no olvidemos que en Colombia, no es muy difícil conseguir papeles falsos o popularmente denominados “chimbos”. La sanción más ejemplar para este tipo de casos es la privación de la libertad, una indemnización económica a los familiares de la víctima, así como también  la decisión adoptada por el Ministerio de Transporte.

Es evidente que este tipo de problemas se pueden corregir desde el núcleo familiar,  social  (tal y como Pirry lo llama “Inteligencia Vial”), así como también desde lo jurídico, donde el congreso tiene el poder de hacer leyes, que en estos casos deberán ser más drásticas y ejemplares.

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 Las pérdidas de Jaime Castro

Para el derrotado  ex candidato Jaime Castro el panorama que dejó los resultados de las elecciones a la Alcaldía Mayor de Bogotá, no son del todo alentadores, ya que como afirmó en días pasados, se encuentra en una  situación similar por la que atraviesa la capital debido al hueco fiscal que dejo su campaña electoral, al no alcanzar el porcentaje mínimo de votos para desembolsar parte de lo invertido.

A pesar de que en esta ocasión las encuestas en general reflejaron la realidad en su totalidad, para nadie es un secreto que Jaime Castro no se perfilaba desde el primer instante en que emprendió su campaña electoral,  como un candidato fuerte a alcanzar la Alcaldía de Bogotá, a diferencia de Gustavo Petro, Ginna Parodi  y Enrique Peñalosa quienes lideran los sondeos.

Pareciera que los bogotanos padecieran mal de Azlheimer, ya que a muchos, por lo visto  se les olvido que gracias a la labor de Jaime Castro cuando fue elegido Alcalde Mayor de Bogotá en 1992 a 1994, fue posible el inicio de la transformación de la capital al sanear las finanzas que habían sido producto de malas administraciones pasadas. En otras palabras Castro le dejó el camino limpio a Mockus y a Peñalosa para que se ejecutaran las diferentes obras como el Transmilenio y las ciclorutas, las cuales sin lugar a duda transformaron para bien la capital.

Por ahora intentaré encontrarle una razón del porqué éste candidato no despegó en las encuestas. En primer lugar creo que no se realizó una gran publicidad a la campaña de Jaime Castro quien pasó desapercibido por las nuevas generaciones; por otra parte creo que para algunos ciudadanos era hora de darles oportunidades a los candidatos “jóvenes” quienes tienen propuestas frescas y novedosas; finalmente no se puede negar que para la mayoría de las personas la edad de Castro fue su principal enemigo en las elecciones, cosa que me parece bastante ridícula ya que cómo afirmó el aspirante “soy candidato a la Alcaldía, no a la media maratón”.

En mi opinión Jaime Castro era el candidato ideal para sacar adelante a Bogotá, después del hueco fiscal que dejo el escándalo en materia de contratación, sin duda nos enfrentamos a una situación parecida cómo la que el candidato pudo sacarla avante.

A manera de reflexión quiero plantear la siguiente pregunta: ¿Qué es mejor votar por un candidato consciente de la problemática actual o votar por aquellos candidatos que lo único que hacen es prometer, prometer y prometer. Ya que a Castro se le acabo el recreo, espero que Petro cumpla con sus propuestas cabalmente y que este haya aprendido de sus errores.

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Columnas Nuevas

 Rechazo al despilfarro navideño 

Cada año como es costumbre en las principales capitales del país, se enciende el famoso alumbrado navideño, esto con el fin de  darle la bienvenida a la temporada navideña.

Durante esta época cada ciudad se engalana con el mejor estilo, lo más moderno en cuanto  alumbrado y tecnología, en otras palabras el movimiento de dinero que se maneja en esta temporada es impensable, el despilfarro permite por lo tanto la corrupción, en este punto es importante ejercer algún  control financiero, de lo que se está invirtiendo, ya que en este país no hace falta las manos oscuras de varios corruptos.

Es cierto que el alumbrado navideño fomenta el turismo, un aspecto importante, ya que entra plata a la nación; pero seamos sinceros, con el turismo no se alcanza a cubrir  en su totalidad lo invertido en dicho alumbrado.

Colombia en estos momentos, no se encuentra en la capacidad de despilfarrar el dinero en alumbrado. El fenómeno de la niña o la ola invernal que ha cobrado centenares de vidas a lo largo del territorio, así como también ha sido el culpable del aumento de los desplazados, debe ser la temática central del gobierno, ya que hasta el momento no se ha visto mayores acciones para ayudar a quienes sufren en carne propia la temida ola invernal.   Mientras el presidente Juan Manuel Santos se dedica a viajar alrededor del mundo, hay muchas personas que esperan alguna ayuda o solución por parte del gobierno.

Que maravilloso hubiera sido no despilfarrar la plata en alumbrados, y destinarlos a las personas que en realidad necesitan de nuestro apoyo en estos momentos.

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Las Elecciones se ganan en la Registraduría

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Pdta: Catalina, no supe como subir la columna de audio, pero te la envie al correo tuyo.


[1] Morales, M. “De otro Mundo”. Disponible en: http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-305883-de-otro-mundo Consultada 16 de octubre de 2011.

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