Columnas Corregidas

por La hora del escarnio


Transporte Animal

El fallo de la Corte Constitucional que permite el transporte de mascotas en el servicio público produjo una serie de cuestionamientos que determinaron que el sistema de TransMilenio acogiera medidas para reglamentar la situación de los animales.

Las reglas fueron precisas: las mascotas deberán viajar dentro de jaulas o llevar bozales, además presentar el carné de vacunación. El horario es restringido, solo podrán acceder al sistema de transporte entre 9 de la mañana y 3 de la tarde y, el tenedor debe hacerse responsable por cualquier tipo de daños que pueda causar el animal. Incluso se abrirá una nueva tarifa. Aunque aún no está preparada, quien viaje con su mascota pagará un tiquete especial.

 La discusión se centra ahora en la participación de las mascotas en el transporte público. A los animales se les negaba el derecho fundamental de la libre movilidad, aquellos ciudadanos que hicieran uso del transporte público no tenían la opción, en cualquier caso, de transportarse con sus mascotas.

 Ahora que se abrieron las posibilidades, no se sabe si es más fácil o no acceder al transmilenio. La cantidad de requisitos para las mascotas (incluyendo el uso de guacales) dificultan aún más el acceso de las mismas. Lo que la nueva reglamentación logró fue poner más problemas para quienes necesiten el transporte. Tendrán que pagar un tiquete de más, comprar un guacal y limitar las horas del viaje (si ha cumplido con los requisitos anteriores).

 Si bien  las medidas adoptadas garantizan viajes seguros y óptimos para las personas, lo que podría o debería cuestionarse, en vez de tantas reglas para los animales, es el sistema en sí. Las cantidades alarmantes de personas, el acumulamiento y peligro de accidentes (tan frecuentes) de los articulados son temas que deberían estudiarse y reglamentarse. Eso sin contar el alto índice de violencia e inseguridad para el usuario.

 Muchos se cuelan, se pasan las registradoras y otros, por su parte, hacen uso del famoso “chalequeo” aprovechando los tumultos. No es seguro viajar e Transmilenio, no hay una cultura ciudadana.

 Ahora bien, por qué impedir con tantos requisitos a los animales hacer uso del Transmilenio?, en medio de todo, estos son mejor portados; no roban ni empujan. Ellos pagan pasaje, viajan en jaulas o con bozal y no lo hacen en las horas picos. Incluso, tienen las garantías de que no representan un peligro: sus vacunas estarán al día.

La nueva medida, en medio de tanto escándalo y discusión lo que propone es un nuevo tema: la funcionalidad, seguridad y eficacia del Transmilenio. Que dejen a un lado el tema con los indefensos animales y ahora, en vez de poner veterinarios a las entradas (medida que se deberá tomar) se aseguren de garantizar a los bogotanos un servicio que valga los 1.700 pesos del pasaje.

Paula Gómez

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