Columnas Nuevas

por La hora del escarnio


El desliz militar

El asesinato de los 4 secuestrados a manos de las FARC ha sido un tema ampliamente repudiado. Varios medios criticaron sin medida y promovieron varios mensajes que condenan lo sucedió el sábado pasado cuando un grupo de militares se enfrentó a varios guerrilleros. Con resultados de medicina legal que demuestran que los disparos fueron producidos a menos de medio metro de distancia se aclara que la muerte de los secuestrados fue una respuesta instantánea a un ataque de improviso por parte del ejército colombiano.

El rechazo a lo ocurrido fue definitivo. Sin embargo, hay que enfocarse en un tema que se ha dejado de lado y que debió tener lugar en medio de la noticia: el rescate armado por parte de la fuerza pública.

Han sido varias las discusiones en cuanto a este tema. Por un lado, la familia de los secuestrados que rechazan completamente esta vía para liberar a sus familiares. Razón tienen, después de todo han sido varios los intentos que han logrado liberar a unos cuantos, pero el riesgo es inminente, el desenlace puede ser tan trágico como el que se vivió el sábado pasado. Sumado a eso se encuentra la posición del gobierno, tal vez influenciada por una corriente heredada del gobierno pasado o tal vez como la única alternativa en el momento. En todo caso, la cuestión se resume a un punto en común: debe o no debe buscarse las liberaciones por este medio.

Si bien es cierto que el país y el gobierno se enfrentan a un grupo desequilibrado, teniendo en cuenta las muertes que se han producido en el secretariado de las FARC en los últimos años, todavía no hay un punto que de esperanza para un fin. El problema armado en Colombia responde a varios temas, a cientos de problemáticas sociales que involucran directamente a las poblaciones desprotegidas y los pueblos en los que no hay presencia del Estado.

Pero más allá de las características del problema, la cuestión se enfoca en la liberación de los secuestrados. No hay lugar para otro tipo de error ni de imprudencia. La operación Jaque y las demás han sido satisfactorias para el país, es cierto. Pero qué pasa con la muerte de cientos de secuestrados que por afán de liberarlos terminaron en el olvido?

Es hora de replantear este tipo de actuaciones. Sin importar quien resulte responsable, el gobierno en cabeza del presidente se hace garantes ante este tipo de tragedias. Y si bien es cierto que éste parece ser el único medio posible para liberarlos es más viable replantear salidas alternas que acaben con años de secuestro y no que terminen como los 4 secuestrados muertos. No hay lugar para los errores, no hay espacio para una muerte más.

Paula Gómez

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