Retroceso sexual

por La hora del escarnio


Poco duró la llama de la cátedra sobre LGBTI que se quería implementar en los colegios distritales de Bogotá. Pero su corta vida no sorprende cuando los colegios de la capital no tienen siquiera una cátedra sobre sexualidad, en general, que oriente a los alumnos en ese aspecto tan básico de su desarrollo.

Aunque es valioso el intento de implementar una materia que trate de opciones en sexualidad y que busque la inclusión y la comprensión de lo diferente (si es que podemos seguir llamando diferente a la comunidad LGBTI), no resulta impactante que los intentos se hayan quedado en el papel. Y es que incluso cuando se trató de hacer una cátedra obligatoria de salud sexual y reproductiva –que el país tanto necesita, por sus alarmantes niveles de embarazos adolescentes y de abuso a menores- el proyecto no pasó del segundo debate en el Congreso.

La Alcaldía de Bogotá viene desarrollando desde 2008 un programa, en más de 25 colegios, que busca incluir información sobre la comunidad LGBTI dentro de las clases de educación sexual. El proyecto fue liderado por la ONG Corporación Promover Ciudadanía, que busca promocionar y defender los derechos de la población LGBTI. Para la concejal Clara Lucía Sandoval esto resulta insólito: “Lo complejo es que los jóvenes están expuestos a un proceso de exploración y se les está brindando a ellos la posibilidad de una tercera opción (…). No se debería implementar dentro de los colegios estos proyectos porque podría sesgar el criterio de los alumnos a través de quienes dirigen estos talleres, como lo son la comunidad LGBTI”, dijo la Concejal, según el diario El Espectador.

El simple hecho de que se tenga que aclarar que la cátedra no buscaría inclinar las orientaciones sexuales de los niños -sino darles la información que necesitan para tomar sus propias decisiones y para entender la sociedad en la que viven- demuestra elocuentemente que la sociedad colombiana insiste en quedarse en un mundo donde las diferencias son algo negativo y donde los valores tradicionales de la iglesia dictan el accionar de las personas. En vez de aceptar que en el mundo de hoy la información nos hace capaces de reflexionar y de llegar a nuestras propias conclusiones sobre todo tipo de temas, quienes se oponen a este proyecto insisten en mantenerse en una sociedad que, felizmente, cada vez más pierde vigencia.

Para la Concejal, incluir esta cátedra significaría “vulnerar” el derecho de los padres y de los propios alumnos de participar en su enseñanza. Al parecer, Sandoval teme que sus hijos reciban esta información en sus colegios y puedan comenzar a ver las cosas en tonos de grises, en vez de en bloques blancos y negros. Si ese es su temor, mejor es que le quite a sus niños la televisión, la radio y no los deje salir mucho a la calle, no vaya a ser que se encuentren de frente con la realidad.

 

Daniella Mendoza.

 

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