Sin movilidad, sin carro y sin nada

por La hora del escarnio


El día sin carro es una gran iniciativa, pero Bogotá cuenta con una infraestructura en ciclorutas sin mantenimiento en una ciudad sin cultura.

El día de hoy se llevará a cabo la duodécima versión del día sin carro en Bogotá. Millones de Bogotanos saldrán a las calles de la ciudad a luchar por un apretado cupo en el deficiente transporte público de la ciudad. Además, los que utilizan la bici transitarán por unas ciclorutas en pésimo estado, se expondrán a un atraco y los que decidan andar por las principales vías se enfrentarán a conductores que no respetan al ciclista.

¿Qué está esperando lograr la administración distrital con este día? Según declaraciones en varios diarios del país este día busca desestimular el uso del carro particular en la ciudad para descongestionar el tráfico y mejorar la movilidad.

Es imposible dejar de utilizar el carro particular si el bus o el transmilenio en el que viajamos a diario vive lleno, para en cada esquina y es inseguro para los ciudadanos. Es imposible dejar de utilizar el carro particular si las ciclorutas están en malas condiciones, si los peatones circulan por ellas, si me pueden tumbar de la bicicleta para robármela o si un bus me va a atropellar en las avenidas principales. El carro particular siempre va a ser más cómodo para los ciudadanos dadas las condiciones.

No se puede pretender que esta jornada sea exitosa si no vamos a agarrar la bicicleta o vamos a caminar para transportarnos a nuestros destinos. En mi caso particular estoy de buenas, tengo clase de 7:00 de la mañana a 1:00 de la tarde en la Universidad Javeriana y por la mañana, puedo transportarme en bici por las desalojadas ciclorutas de las carreras 11 y 13 a las 6:00 de la mañana. Pero a la devuelta, no me puedo devolver por la misma ruta ya que a la 1:00 de la tarde me podría encontrar con millones de transeúntes que caminarán por la cicloruta y me estrellaría con las 2000 bicicletas que van a circular por esa zona. A esa hora, me va a tocar luchar contra la imprudencia de los buses y taxis de la avenida séptima que no tienen consciencia de que este es un día sin carro y que se debe respetar a los ciclistas. Que alguien me recuerde si ha existido un día sin carro en el que no haya habido un accidente contra un ciclista.

Desafortunadamente  gran parte de los ciudadanos rechaza este día polémico ya que no encuentran condiciones aptas para transportarse en bicicleta o caminando por la ciudad. Por el contrario, el día sin carro se convirtió un día tedioso en el que se debe reservar un taxi para lograr transportarse o en el que hay que salir a luchar para morir ahogado en el transporte público.

Para lograr que este día sea exitoso y que usted lo pueda disfrutar. Anímese a agarrar la bici y arme un buen parche de amigos que lo acompañe en su recorrido. Es preferible pasar el trago amargo de las deficientes ciclorutas, la imprudencia de los conductores de transporte público, el irrespeto de los transeúntes y la posible tormenta con amigos, que hacerse matar en el Transmilenio y en el bus por un cupo o esperar a un taxi que nunca va a llegar. Usted decide.

Daniel Tono Jiménez

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