El MIO

por La hora del escarnio


No creo que el MIO sea un buen sistema de transporte. No es sistematizado y no es organizado. Los buses articulados y alimentadores son impuntuales y las personas que antes acostumbrábamos a viajar en buseta nos quejamos constantemente pues ahora nos demoramos el doble de tiempo en llegar a nuestro destino. Los transbordos son demorados, el servicio de los alimentadores (buses verdes) es muy precario y desordenado, las pantallas anuncian buses “fantasma” y, en general, el MIO es un gran insulto para todos los que tenemos que usarlo.

Recientemente el ingeniero Juan Carlos Orobio, director de Transporte de Metrocali, declaró en su participación en la Primera Conferencia de Transporte Sostenible y Calidad del Aire, organizada por la Cámara Colombiana de la Infraestructura en el Hotel Dann Carlton que solo el 60% del MIO es puntual así mismo el presidente de la misma entidad, Luis Eduardo Barrera, reconoció que han tenido tropiezos en el desarrollo de las obras por una planeación no pensada en la realidad de la ciudad. Es un completo agravio que piensen ese 60% como si fuera un rango considerable y  es una ofensa aún más grande ver que en realidad el 100% es impuntual, ineficaz y  no tiene la capacidad necesaria.

Qué lindo que el señor Barrera y el señor Orobio se empiecen a dar cuenta de lo mal que trabajan. Es una burla, una bofetada a los ciudadanos caleños que estos dos personajes sigan trabajando en Metrocali, dado que no han podido manejar el sistema de forma adecuada. Buen servicio no es tener aire acondicionado o buses nuevos, eso es lo de menos, buen servicio es que los articulados y alimentadores  pasen a la hora prometida y lleguen a tiempo.

Más indignante es ver aún que la solución que dan los dirigentes del transporte (que no montan en bus, no viven en barrios populares y tienen su carro particular) es acabar con la competencia para así reducir los trancones y extender el uso del MIO. Es decir, chatarrizar las busetas y que los usuarios de este fallido sistema madruguen una hora más y vayan apretujados como salchichas. Los caleños debemos protestar, quejarnos y hacernos sentir pues es necesario que los directivos entiendan que el usuario debe ser tomado en serio para poder lograr la satisfacción esperada.

Me preocupa además el estado de las busetas que se movilizan por la Avenida Cañas Gordas, como algunas de la ruta A19, a las que les suena hasta la pintura así como el comportamiento al conducir de muchos de los empleados del MIO, que casi que compiten en agresividad con los buses y busetas de servicios públicos. Soy testigo de cómo se pasan el semáforo en amarillo y hasta en rojo en las rutas troncales.

Como si no fuera poco la mala planificación ha afectado el desarrollo del sistema de transporte viéndose reflejada en la troncal de Aguablanca, la cual se anunció como una obra que traería 400.000 nuevos usuarios por día,  pero fue entregada incompleta y es apenas una colcha de retazos que en la primera semana movilizó a tan sólo 12.000 usuarios, ósea, menos de 2.000 personas diarias.

Otro ejemplo es la abolida ruta 1 de Blanco y Negro que circulaba por la 6ª, el CAM y la 5ª conectando norte y sur. Hoy hay que tomar dos o tres buses para hacer la misma ruta, con el agravante que hay que atravesar todo el centro por la 13 y la 15. Por último, nadie parece haber notado que la tercera fase del MIO (Troncal por la 70 y Av. Simón Bolivar) desapareció de la página de Metrocali por lo que a la hora del té nos quedará un MIO mocho, como el estadio, como la plazoleta de la caleñidad, como la troncal, como los puentes de la sur-oriental.

 

Natalia Méndez Alzate

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