Escritoras vs Lectores

por La hora del escarnio


La onda de las nuevas autoras feministas tiene perturbados a algunos caballeros.

La mujer del siglo XXI es uno de los seres más interesantes: se reparte en mamá, profesional, tía, esposa, testigo de boda, madrina y amiga. Su figura cada vez se aleja más de la del siglo pasado y por eso ha cambiado su forma de enfrentar el mundo. Muchos hombres ahora han tenido que lidiar con teteros, manuales de sopas instantáneas, nuevas posiciones en la cama, salarios inferiores y listas de mercado. Las mujeres han cambiado, y eso es algo fascinante, sobre todo para temas de nueva literatura.

Las escritoras que hoy se rapan los puestos en best sellers son las que están escribiendo para esta nueva raza de mujeres; aquellas independientes y exigentes que hablan sin tapujos. Las mejores autoras para el 2010 eran Lisa Kleypas con Seducción al amanecer, Susan Elizabeth Phillips con su obra Besar a un ángel y J.R. Ward con Buenas vibraciones.

Muchos hombres ven imprudente que “sus” mujeres lean estas obras, piensan que se sataniza la estampa masculina y  que traman una burla a la familia. Si se está fracturando la imagen del hogar, es porque el rol de mujer que conocíamos está desapareciendo, pero eso no radica en los libros; se explica en una sexy bina: inteligencia y equidad.

El blog Autoras en la sombra, líder en literatura femenina, por votación eligió como mejor editorial del 2011 a Ediciones B, que incluye los sellos de Vergara, Amor y Aventura y Zeta bolsillo. Queda clara cuál es la renovada lógica del mercado librero.

El español Juan Valera, escritor liberal, en sus célebres Cartas Americanas se mostraba sorprendido por las colombianas que resaltaban en la poesía y la literatura. Isabela Santo Domingo y María José Martínez son algunas de nuestras escritoras que se lanzaron a escribir sobre estos cambios. La primera, autora de Los caballeros las prefieren brutas, un long seller con más de 325.000 ejemplares vendidos, puso a temblar a más de un hombre con la idea que las mujeres se hacen las brutas y quieren ser profesionales autosuficientes. La segunda, una escritora más joven, con El príncipe azul se destiñe con la primera lavada cuenta los mitos rotos que debilitan el hermetismo femenino, aunque con una postura algo novata. Ambas, amantes de los hombres y la familia.

Debe quedar claro que estos libros solo narran de manera entretenida y bien lograda una realidad que no se puede ignorar. Ahora, que unas mujeres aprovechan esta oleada de liberalismo y hacen stands up comedy –desde una frustración personal- para considerar al hombre como la parte inservible del pene, propagar esa idea de orgasmos fingidos y crear el rumor del rechazo varonil al compromiso, sí debe ser considerado una amenaza. Amenaza tan fuerte como que nosotros, los hombres, prefiramos piernas abiertas en mentes cerradas.

Por: @dalejopinilla

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