¿Lacras, en dónde?

por La hora del escarnio


Por: Alejandra  Soriano W.

Don Asdrúbal Adultero Alcien, es el dueño de LACRA (Licores Adulterados de Colombia Registro Antisanitario) y el protagonista de las propagandas que están presentando actualmente los canales de televisión nacional. El personaje usa cadena gruesa de oro, camisa de rayas abierta y gafas de sol dentro de una bodega; es una apología a la estética de lo ordinario y extravagante que la mafia reinventó hace unas décadas en Colombia.

Mi problema con las propagandas de la fábrica de don Asdrúbal, empieza cuando noto que no duran más de cuarenta segundos y que al final igual que en los comerciales de cigarrillos una voz que parece estar narrando un partido de fútbol dice –este es un problema que entre todos podemos acabar- la rapidez, le impide a la voz leer el resto: un mensaje de: alianza contra la adulteración. Para RCN las propagandas de LACRA tienen un referente comerciante-social, es decir que La alianza contra la adulteración es un cliente y que lo busca es posicionar una marca frente al mercado; para mí que eran propagandas por su intención educativa dejaron de serlo cuando descubrí la productora RCN detrás.

La adulteración no es una broma, mucho menos un chiste de mal gusto. El año pasado en el Meta se incautaron 5.441 botellas de licor adulterado que estaban dispuestas a ser distribuidas. Claro, la inversión en la publicidad de LACRA no deviene de un interés altruista y totalmente desinteresado, Portafolio este año reportó que las diferentes regiones del país en las que se mueven más las ventas de licor perdieron 1 billon de pesos por culpa de trago adulterado como el que produce la fábrica ficticia de don Asdrúbal.

No puedo decir que los comerciales están mal hechos, por el contrario el trabajo creativo es impecable; sin embargo, me preocupa la intención. El personaje habla y se parece a muchos de esos señores que uno se encuentra como conductor de un taxi, vendedor de una plaza de mercado o nuevo rico; repite entre risas frases como: – Si usted escucha que producir licores adulterados es perjudicial para la salud, no los escuche, son comentarios mal intencionados- o –amigo comerciante o minorista, sin su ayuda no podríamos cumplir con nuestro objetivo-. A mí me da risa, pero no sé hasta que punto el amigo comerciante o minorista que está en la noche en su tienda viendo televisión entienda el trasfondo del mensaje que puede llegar a confundir porque en treinta segundos es poco lo que se puede pensar; ¿será que los personajes como él si van a destruir cada tapa y a romper cada etiqueta? Es que estamos hablando de economía, de la salud pública en los comerciales no se habla, se trata el tema de producción, distribución y ya pero, el consumidor, el que va a la tienda del barrio ¿dónde queda? Si es que las propagandas lo que hacen es producir risa y burla. ¿Lacras quienes? ¿los publicistas que hicieron bien su trabajo? O ¿la alianza contra la adulteración que no fue más allá con su mensaje?.

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