CATALINA SALA…

por La hora del escarnio


 CATALINA SALAZAR

NO LOS DEJARÉ MORIR

“Si yo hubiera salido con él,  nunca lo hubiera dejado morir”. Esas eran las palabras que repetía mi ex compañero sentimental una y otra vez, entre llanto y desespero cuando justo en su cumpleaños, lo llamaron a demás de felicitarlo, a contarle que uno de sus mejores amigos de infancia, había sido encontrado muerto en un caño de Bogotá.

Luis Colmenares, además de ser uno de los mejores amigos y compañeros de mi ex pareja, fue mi vecino por más de 5 años. Recuerdo perfectamente, la noche de Halloween, en la que celebrábamos el cumpleaños del que era entonces mi novio, cuando recibió una llamada de espanto. La primera noticia, era que estaba desaparecido, la siguiente, que estaba muerto.  Así, empezó en nuestras vidas, lo que iba a ser un año entero de incertidumbre y dolor. Y digo en nuestras vidas, porque además de la familia de “el negro”, como todos lo llamaban, sus amigos, sobretodo los del colegio, quedaron con un vacio enorme y muchas preguntas con respuestas rebuscadas.

Los primeros testimonios de Laura y Jessy (las últimas personas con las que Luis Colmenares estuvo, quienes eran sus amigas de la universidad) eran una completa locura. Que salió corriendo, que nadie lo alcanzó, que se comió un perro caliente, que nadie pudo detenerlo y que finalmente, se lanzó al caño del parque “El Virrey”, cometiendo de esta manera suicidio. ¿Suicidio? Si el cadáver de Colmenares estaba lleno de golpes y marcas de maltrato, ¿acaso el mismo se cogió a batazos? Sinceramente, nada de lo que esas niñas decían concordaba con la realidad que los investigadores  y forenses contratados por la familia Colmenares iban descubriendo.

Resulta, que hace poco declararon que Luis Andrés Colmenares, fue víctima de asesinato, mas no de suicidio como aseguraban las estudiantes de la universidad de los Andes, hijas de grandes empresarios del país. Y aunque se les dio detención domiciliaria, a mi parecer, no les han tocado ni un pelo a ese par.

¿Cómo es posible sostener una mentira tan ridícula, por más de un año? Por favor, ese cuento de que salió corriendo al caño que casi ni agua tiene y se botó, no se lo creen ni ellas. Si ya hay más de 70 pruebas  de evidencias en contra de ellas y su falso testimonio, ¿Qué está esperando la justicia para esclarecer la verdad? Y me pregunto yo, de una manera un tanto atrevida, si bueno, no lo mataron, pero saben que fue lo que pasó esa noche, ¿Cómo pueden dormir tranquilas con el dolor en sus hombros de toda la familia, amigos y allegados del Negro? Todo esto, sin profundizar el hecho de que toda la investigación apunta a que el ex novio de Laura (Carlos Cárdenas, sobrino de un importante ministro) pudo haber asesinado a Colmenares, producto de un impulso pasional. Y además su mami y su abogada, metieron sus manos para entorpecer el caso y cambiar al fiscal.

Aquí queridos lectores, vemos la maldad en carne propia. Y ahí sí como dicen popularmente, “con esos amigos, para que enemigos”. Quiero ya que les pongan entre 20 y 30 años de prisión por complicidad y falso testimonio, a ver si ese par de pajaritas no empiezan a cantar.

Hoy recordamos a Luis Andrés Colmenares, con mucha alegría de quien fue, pero con mucha tristeza de que su caso aún este en proceso. Pero eso sí, si alguno de mis amigos está leyendo esta columna, tenga la completa seguridad, de que si sale conmigo, jamás lo dejaré morir.

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