LA JUSTICIA COJEA PERO LLEGA

por La hora del escarnio


Hace 6 meses, el 19 de agosto de 2011, en la calle 116 con avenida Boyacá de bogota falleció, en extrañas circunstancias, el joven grafiteró de 16 años Diego Felipe Becerra. En ese momento la policía aseguro que el hecho había ocurrido en medio de un cruce de disparos al parecer porque Diego se encontraba atracando una buseta con un arma de fuego.

Muchas fueron las versiones que salieron en los medios de comunicación que lo incriminaban y pintaban la fatal muerte como un acto de heroísmo por parte del patrullero Wilmer Antonio Alarcón, que según su versión y la entregada por la policía nacional, había sido porque Diego tenia un arma con la que había supuestamente disparado contra él y por esa razón le había contestado de la misma manera.

Cuando escuche la noticia me sorprendí y en su momento creí en la versión que estaba dando la Policía Nacional, porque ¿Quién dudaría de la Policía?, pero con el paso del tiempo y la investigación que este hecho produjo quede indignada por la cantidad de mentiras que comenzaron a salir a la luz. Algo me hizo empezar a dudar de esa versión oficial y empecé a investigar y supe cosas como: que la policía, quien se supone nos cuida y vela por nuestras vidas, estaba averiguando por los amigos que se encontraban con él la noche en la que falleció; además de amedrentar a quienes eran cercanos a Becerra, antiguos vecino del barrio Pontevedra donde había vivido gran parte de su vida, las pruebas de medicina legal que aseguraban que había recibido un disparo por la espalda a menos de2 metrosde distancia lo cual hacia menos creíble la versión del patrullero ya que no hubo tal enfrentamiento y que Diego Felipe nunca tuvo un arma. 

Ayer el juez 54 penal municipal finalmente, luego de un interrogatorio de 4 horas donde el policía negó los cargos, dicto medida de aseguramiento mientras llega el juicio de Alarcón quien podría recibir 40 años de cárcel. Esta noticia en parte me alegró, pero también me dejo preocupada, aunque no sorprendida, del abuso de autoridad que hay no solo en esta ciudad sino en el país. Pienso que por mas que, dado el caso, Diego hubiera atracado un bus no había ninguna razón para dispararle a un niño por la espalda y menos que además de ser asesinado se manipulara la escena del crimen para “limpiar las manos” de la policía. Lo bueno que puedo ver de este caso es que no quedo impune, como muchos otros que nunca han sido resueltos porque no recibieron el mismo boom mediático, que el de este menor y el de Wilmer Alejandro Bernal de 15 años a quien un patrullero y un intendente del CAI del barrio La serena lo quemaron al creer que era un indigente dejándolo con quemaduras de tercer grado en gran parte de su cuerpo y al borde de la muerte.

 No es posible que ahora tengamos que temerle al ladrón y además al policía, porque si quienes nos cuidan son los que ahora no están agrediendo no quiero imaginar que nos espera. Estoy totalmente de acuerdo con Liliana Lizarazo, la madre de Diego Felipe Becerra, quien exige una disculpa por parte de el ex comandante de la policía metropolitana de Bogotá y ahora director de transito y transporte General Francisco Patiño. Esta madre en medio de su dolor le dijo al espectador: “Que haya cambiado de cargo no lo exime de la responsabilidad de hacerle daño al nombre de mi hijo en un comunicado publico y en el cual hizo que gente mal intencionada creara prejuicios y comentarios dañosos contra mi hijo. Nos hizo un gran daño moral y no ha salido nunca a pedir perdón y decir lo siento. Si tiene honor que se retracte”. No es justo que además de quitarle la vida a alguien, de una forma tan injusta y cobarde, se le ensucie el buen nombre. 

Aunque la vida de Diego es imposible regresársela lo que si es posible es que tanto este patrullero, los otros 25 policías involucrados en el caso, los 7 civiles que también habrían hecho parte de este y todos y cada uno de los que hacen este tipo de actos paguen y que le quede a la policía la duda de que tipo de gente es la que nos esta “protegiendo”, que aunque no creo que todos sean malos, si hay una buena parte que esta asustando a la ciudadanía porque yo soy una de las personas que ya no confía en la policía y que le tengo aun mas miedo que el que le podría tener a un ladrón común.

 

Eliana Moreno

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