Los Reality Show, una salida fácil

por La hora del escarnio


En Colombia vemos que al año aparecen 4 o 5 reality shows  de televisión que se reproducen por los dos canales más importantes de este país. Este tipo de concursos motivan a gran parte de la población a participar en ellos –o a al menos a intentarlo–, ya que así encuentran una solución económica a todos sus problemas. Pero, ¿a qué conlleva todo esto?

El principal problema es que este tipo de shows afectan la cultura de nuestro país. Primero porque fomenta una cultura facilista en nuestra sociedad y segundo porque contribuye a la mediocre oferta televisiva que ofrecen los canales nacionales; No hay que decirnos mentiras, la mitad de lo que vemos en la televisión colombiana es basura, el resto es publicidad.

Pero centrémonos en lo de la cultura facilista. Esto se da porque en muchos casos, una persona del común –bueno, no tan común porque para un casting se requiere de  tiempo libre– se inscribe en todos los concursos posibles para poder ganar algo dinero. Sin embargo se pregunta uno, ¿no le generará mayor estabilidad conseguir un empleo que lo remunere mensualmente? Todo parecería indicar que no, y que lo más fácil y sencillo es hacer una fila de dos días para internarse durante dos meses –eso si le va bien– a convivir con extraños e intentar llegar hasta al final y lograr los tan anhelados 300 millones –menos el 35% que retiene la DIAN por el impuesto sobre ganancias ocasionales, es decir 195 millones.

Más allá de que la mayoría de participantes proviene de estratos bajos, este tipo de programas crean en la conciencia de los colombianos la idea de que con el mínimo esfuerzo un colombiano puede llegar a ser millonario y ¡hasta famoso!

Prueba de ello es el problema del narcotráfico, donde cada vez son más los traficantes de droga en este país; las bandas delincuenciales, que se rebuscan la forma de conseguir dinero de forma rápida y efectiva; las personas en la calle pidiendo limosna, que han encontrado un espacio perfecto para sentarse a esperar a que los demás les alcahueteemos la vagancia; entre otros miles de ejemplos que podemos encontrar en nuestro país.

Sin embargo –y retomando lo de los reality shows–, ¿recuerdan Uds. algún ganador de un concurso de estos que haya prosperado, que tenga inversiones, empresas o algún tipo de negocio exitoso? Lo único de lo que podemos hablar es de las concursantes de protagonistas de novelas, o cuasi prepagos, que hoy ocupan un lugar en las secciones de farándula de los noticieros nacionales; de resto no sabemos qué hacen los ganadores de estos concursos.

Así mismo, la cultura facilista hace del colombiano una persona poco competitiva frente a otras culturas y mientras un extranjero acepta vivir con normas, el colombiano busca la manera más fácil para evadirla; busca hacerse el más vivo para lograr algo sin tener que realizar algún tipo de esfuerzo. Por eso el colombiano promedio fácilmente se salta el Metro de Londres sin pagar y sigue su camino.

No obstante, alguien en defensa de los reality shows pensaría que son la única oportunidad que tienen los colombianos para cambiar su forma de vida y que algunos sirven como un espacio para que alguien demuestre su talento; por lo que un colombiano tendría dos opciones para cambiar su calidad de vida: o meterse a un reality y ganarlo o –dependiendo de su estatus socioeconómico– volverse narco o sicario.

Néstor Peña

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