Y OLEEEEEE!

por La hora del escarnio


Un espectáculo de odios y de amores es al que se dedica Pablo Hermoso de Mendoza, el mejor rejoneador del mundo, el hombre que logra dejar atónitos, perplejos y hasta si aliento a varios amantes de la tauromaquia. Se anuncia en el cartel de la Plaza de toros la Santamaría la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza con toros de la ganadería de Ernesto González Caicedo el 22 de enero de 2012 y la boletería está agotada.
Sale el primer toro de la tarde para Pablo Hermoso, es un ejemplar de 516 kg. Es un animal imponente, por más que uno este montado en un caballo, es impredecible, que en cualquier descuido puede llegar a cobrar la vida del caballo como del rejoneador. El rejoneador monta a Estrella la única yegua de su escuadra y empieza el espectáculo.
Mientras pasa la corrida me pregunto por qué en Colombia no podremos formar buenos talentos con mayor frecuencia, por ejemplo: tuvimos en el toreo a Cesar Rincón que se retiro hace cuatro años de las plazas, desde su retiro no hay un torero colombiano igual, no hay ningún torero que se le parezca en Colombia. Por otro lado tenemos a Shakira y a Juanes, pero realmente son buenos o más bien sus manejadores han sabido llevarlos por un buen camino. En la literatura tenemos a nuestro premio nobel García Márquez o Lucho Bermúdez. Pero después de ellos parece como si no hubiera nada, ¿qué pasa con los talentos jóvenes?, ¿se dejaron apabullar por los talentos antiguos? o ¿están el momento adecuado para salir a la luz?
Hermoso pasa a banderillas y monta ahora a su caballo Silveti con el que continua una faena espectacular, pone dos banderillas con la firmeza y la precisión de un experto. Definitivamente es una de las mejores corridas que se ha visto de este famoso rejoneador, en una de las tres plazas de toros más importantes del mundo. Monta su tercer caballo, Ícaro y coloca dos banderillas más con la misma elegancia que las anteriores.
Viene el cuarto caballo, Pirata, con este remata la faena como un verdadero campeón, coloca tres banderillas cortas y finaliza la faena con una estocada fulminante.
Como recompensa por su buena faena se le conceden las dos orejas y sale en hombros de la plaza. Hoy se ha comprobado que está en su mejor momento y que un rejoneador como este no va a aparecer de la noche a la mañana.
Por último que gusto daría oír en los medios de comunicación de todo el mundo que mas colombianos se nombraran día a día y no por que se capturaron o porque se encontraron 2 kilos de cocaína en sus maletas, sino porque triunfaron en algún deporte, en la ciencia o en el arte.
Felipe Vargas Mejía 2 de febrero

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