Periodismo A.C

por La hora del escarnio


Por: Alejandra Soriano W.

La revista Semana en su penúltima edición, recreó la escena de Caín y Abel para  hablar del escándalo de los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas; dos personajes que han enfrentado no sólo la destitución de sus cargos sino un seguimiento mediático lógico ante la gravedad de las acusaciones que enfrentan. La publicación tomada como un ejemplo de empresa periodística serio, no halló un mejor recurso que el Antiguo Testamento para poner el título a un artículo en el que se habla de concusión, cohecho, peculado e interés indebido en la celebración de contratos.

Si bien la creatividad es un buen recurso en la actividad periodística; yo, bogotana indignada por el caso de corrupción en el que están involucrados los hermanos Moreno Rojas, no sentí que el artículo me brindara nueva información o que estuviera llenándome de argumentos para juzgarlos un poco más por haber llenado los bolsillos de los primos Nule, o por la cesión truculenta del contrato de un tramo de Transmilenio de la 26; no, al contrario, me sentí indignada al ver que las fuentes consultadas (las audiencias y otros medios) solo acomodaban de una manera forzada la historia de Caín y Abel, y digo forzada porque ante un argumento lógico de la defensa de Samuel que pide independencia del proceso de Iván (por lo menos por ahora, antes de que algo se demuestre) a Semana se le ocurre decir que lo que hizo la defensa de Samuel fue tratar de mostrar que si Iván podía tener algo de Caín, Samuel podía tener algo de Abel.

El papel de los hermanos Moreno Rojas en un escándalo como el del carrusel de la contratación ha sido evidente y este medio ha informado en consecuencia; sin embargo, esta vez lejos de ser un trabajo periodístico, el artículo parece una novela. La justicia no puede ser mediática, afirmó María Eugenia Rojas “La capitana”, mamá de Samuel e Iván, en una carta que envió a la revista a manera de respuesta al citado artículo, comparto su opinión. Semana no solo es irresponsable al adelantarse a los hechos por presumir que la distancia jurídica entre los hermanos tiene el significado que le quieren ajustar, sino que, sin argumentos de peso reproduce a través de las figuras de Caín y Abel un modelo de violencia: En la Biblia, Caín es el malo, quien traiciona a su hermano y posteriormente lo mata con la quijada de un burro. Si Iván ‘traicionó’ la buena fe y la ingenuidad de su hermano pidiendo comisiones sin que este estuviera enterado, él sería Caín. Y si Samuel ‘traiciona’ a Iván diciendo a través de su abogado “esa oveja negra no es de nuestro rebaño”, Caín sería el exalcalde. ¿Al fin qué?

A partir de solo hipótesis, conclusiones apresuradas y un título perverso no se puede tomar este artículo de la “prestigiosa” revista Semana como un trabajo periodístico y si se toma esto como un buen ejemplo de periodismo, entonces que venga Jonás con su ballena y se los trague a todos, porque si así vamos, nuestro modelo de información va a ser el de A.C, el del voz a voz o el de los milagros que se argumentaban por razones de fe.

Anuncios