“Clase que toca”

por La hora del escarnio


En estos días ha estado sonando la polémica sobre las clases de ética y valores que se dictan en algunos colegios de Bogotá donde se está dando a los niños una cartilla sobre educación sexual en la que se les enseña sobre el tema de la masturbación, como realizarla y por que hacerla.

El tratar este tema de forma educativa en un colegio me parece muy sano pues, como institución educativa, trata de informar a los alumnos sobre un tema que les llama la atención al atravesar una etapa de crecimiento y desarrollo, un momento de la vida en que las hormonas están alborotadas y son las que manejan los comportamientos.

El escándalo ha sido que en las cartillas que les dan y en el video que les presentan durante la clase como  material de trabajo para ejemplificar las orientaciones que da el docente contienen imágenes demasiado explicitas que incitan a la que han llamado en la secretaria de educación una “autoestimulación” o mas coloquialmente  masturbación.

Este tema de índole sexual, como todo lo que tiene que ver con sexo en Colombia, sigue siendo un tabú. Un tema que no se puede hablar en la casa por que, como dicen los niños de estos colegios, muchas veces no se tiene la suficiente confianza con los papas para hacerlo, ni en el colegio por que al ser un tema tan personal e individual los padres afirman que es algo que se debe aprender por uno mismo.

Si se trata de educar sobre el tema, sí. Yo pienso que a una sociedad como la nuestra le hacen falta unas bases solidas sobre educación sexual y de reconocimiento del cuerpo, de que cada individuo tenga la capacidad de reconocer que le gusta y que no, de sentirse en confianza con su propio cuerpo y eso solo se logra por un autoconocimiento.

Por otro lado es algo tan personal que sí, me parece bien que se tenga la libertad y el espacio en las aulas de clase donde los niños puedan resolver sus interrogantes, romper mitos y dejar claras esas preguntas que en ocasiones no se tiene con quien conversar desde un punto de aprendizaje.

Lo que no comparto son esas terapias de autoestimulación que se realizan en pleno salón de clase, donde el profesor apaga la luz y siguiendo su voz, los estudiantes escuchan instrucciones que dan pie a la parte práctica de la masturbación.

No se como puede ser sano (y por otro lado, higiénico) que en un salón estén reunidos 30 niños y niñas de aproximadamente 15 años en una masturbación simultanea, además que un profesor les este enseñando como hacerlo.

Es difícil pensar en estandarizar el momento en que estos niños, con diferentes  personalidades y un grado de madurez física y psicológica diferente, estan preparados para abordar este tema y ponerlo en practica.  Esta exploración de su cuerpo es un autoconocimiento para saber que les gusta y como desarrollar su sexualidad, algo tan personal y privado no debería ser enseñado por un tercero y tampoco ser realizado en público.

Realizar esta practica no algo malo pues científicamente se habla de que la masturbación es liberar la tensión sexual y conocer su cuerpo a través de lo que le gusta pues es un instinto natural del ser humano que no se debería realizar en un horario determinado para aprender ética y valores y cuando el profesor lo determine como y cuando deben tener la disposición.

Estas clases, tomadas de un modelo de enseñanza española, deberían estar enfocado a orientar a los estudiantes y escucharlos para resolver las inquietudes que puedan tener mas no para inducirlos en una practica que solo uno como individuo sabe el momento en que esta preparado y siente la necesidad de hacerlo.

Paula Andrea

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