De Castro a lo absurdo

por La hora del escarnio


Son patadas de ahogado lo que expresó Chelo de Castro en su última columna en El Heraldo. Además de decir que la Dimayor está perjudicando al Junior, insultó y menospreció al pueblo pastuso y descalificó a Tunja y Pasto como plazas que pueden albergar el fútbol profesional colombiano.

Una pataleta por donde se le mire. Primero porque, siendo suspicaces, sonaría ilógico decir que la Dimayor –cuyo presidente también fue presidente del Junior y además es barranquillero– le está “metiendo la mano” al equipo costeño, y todo por no aplazar un partido del Junior del torneo local debido a que afectaba su participación en el torneo internacional. Y segundo porque casos así se han visto mucho a lo largo de este milenio. No es mas sino remitirnos al semestre pasado donde el propio Junior no quiso –porque para aplazar un partido se necesita del consentimiento de los 2 equipos– reprogramar un partido contra Independiente Santafe, que venía de jugar el jueves 29 de septiembre en Rio de Janeiro y le tocaba enfrentarse al Junior en Barranquilla el siguiente domingo. Qué casualidad, ahí si no dijimos nada.

Pero ahora que Junior viajó a Santiago de Chile para jugar un jueves y le tocó regresar para jugar en Pasto el domingo siguiente, De Castro perdió todo sentido de imparcialidad.

No es bien visto que un periodista pierda la imparcialidad, pero ya es normal que muchos, de los que se especializan en deportes y son hincha de algún equipo de fútbol, sean incapaces de dar una opinión imparcial sobre algún tema que esté relacionado con su equipo. Ya no se le pueden pedir peras al olmo

Hasta ahí todo esto puede parecer algo que, si bien nadie le presta mucho interés, ya es común ver en la opinión de algunos periodistas deportivos del país. Lo vergonzoso del asunto es el regionalismo absurdo que fomenta este señor en la dichosa columna con comentarios de este tipo: “Razón tenían los jugadores que se excusaron para hacer este nuevo ‘viajecito’, surgido desde hace ya tantos años por la estupidez mayúscula en el seno de la Dimayor, de haber aceptado al equipo Pasto en la segunda división”

Pero lo peor, y más grave aún, es que se atreve a llamar brutos a los pastusos y de paso criticar las variedades climáticas que agobian a la tierra nariñense, como si todos ellos fueran responsables de los fenómenos climáticos que allí se dan. Absurdo, lamentable y falto de imparcialidad por donde se le mire.

Absurdo porque condena a la ciudad y a su gente por tener ese clima, como si tuvieran opción de cambiarlo; lamentable porque tiene que llegar a menospreciar a todos los pastusos para desacreditar a Pasto como una ciudad con capacidad de albergar al fútbol colombiano; y falto de imparcialidad porque no ha entendido la diferencia que existe entre ser un hincha y ser un periodista.

Y lo más triste: que toda esta afrenta, sarta de barbaridades y  pataleta de infante, era para encontrar alguna razón, algún argumento, que le explique a él, como ferviente hincha, y a todos los fanáticos del Junior, el porqué de este mal inicio de torneo del actual campeón del Fútbol Profesional Colombiano.

Néstor Peña

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