La culpa la tiene el Internet

por La hora del escarnio


Razón le doy a Camilo Jiménez, el ex – docente de la facultad de Comunicación social de la Javeriana en Bogotá, quien publicó en su blog las razones por las cuales dejaba la docencia en esta universidad, en decir que nosotros –los estudiantes- somos unos “zombies”. Aclaro que no estoy de acuerdo con todo lo que Jiménez opina sobre los estudiantes pues algo de malo debía tener como profesor para que sus estudiantes tuvieran semejante actitud ante su clase, pero sí le doy la razón en varias cosas y me identifico con esa generación mediocre y dispersa que describe.

Mi actividad por excelencia es la procrastinación. ¿En qué consiste esto? Según la definición que da la Real academia de la lengua española, consiste en diferir o aplazar alguna actividad. En mi caso, la procrastinación se da con las diferentes obligaciones con las que tengo que cumplir, es decir, la universidad.

¿Por qué el Internet tiene la culpa? Porque facilita de forma tan amplia las comunicaciones con el mundo que permite hacer varias actividades al tiempo. Lo anterior significa que, al hacer varias cosas al tiempo, no se hace ninguna bien o por lo menos ninguna de forma eficiente y rápida. Es decir, me interesa todo y nada a la vez.

Mientras estoy en Facebook viendo fotos, estoy en Twitter leyendo trinos, pero también estoy oyendo música y bajando música, descargando capítulos de series de televisión, viendo alguna receta de comida en Stumbleupon y hablando por el chat de Skype con algún amigo. ¡Ah! Y se me olvidaba, también estoy tratando de estudiar para un parcial o de hacer una tarea.

Suena a exageración pero no lo es. Así es mi día a día en casa cuando tengo un computador al frente y conexión a Internet.

No logro concentrar mi atención en una sola actividad a la vez. Siento que mi tiempo libre no es suficiente y que no me alcanza para terminar las obligaciones académicas que tengo. Siempre dejo todo para última hora y me he acostumbrado a trabajar bajo presión.

Y como si fuera poco el tiempo que se me va en el computador, también tengo un Blackberry con conexión permanente a Internet y un iPad que mantengo conectado por medio de Wi-fi.

Y aseguro que la culpa la tiene el Internet porque desde hace un mes y medio que me cambié de apartamento, no he tenido conexión a Internet por culpa de unas fallas técnicas de la empresa que contratamos y el tiempo parece multiplicarse.

Claro, en vista de que no tengo en qué perder el tiempo –porque ni señal de televisión tenemos- lo único que me queda para entretenerme es sentarme a estudiar. Parece mentira pero me siento y en una tarde termino hasta 3 y 4 tareas o me leo varias lecturas.

Pensé que este era un problema solo mío y por eso me puse a investigar con las personas cercanas y contemporáneas a mí. Mi hermano, mi mejor amiga, mis compañeros de universidad… todos están de acuerdo con mi teoría. El internet nos ha convertido en unos “zombies” que hacen las cosas a medias, a última hora y que tienen la mitad de su vida en las redes sociales.

¿Entonces qué sigue? La respuesta la encontré en un artículo, que irónicamente leí en Internet, en el que cuentan que los altos ejecutivos de empresas como Microsoft y Apple decidieron no tener conexión a Internet en sus casas. La razón es que prefieren desconectarse de su vida laboral para poder concentrarse en su vida personal  y poder dedicarse a sus actividades familiares.

Yo sé que esta idea suena ridícula y hasta utópica para un estudiante joven, pero en este momento que por motivo de fuerza mayor he vivido desconectada, he comprobado que no es tan ridícula la idea y que se puede vivir sin conexión a Internet. Y no solo que es posible sino que el tiempo rinde mucho más, la concentración aumenta y las calificaciones también.

Camilo Jiménez tenía razón. Pero no nos culpen a nosotros de todo, culpen al Internet que ha hecho de nuestra generación unos adictos cibernéticos, unos “zombies” que viven más en la red que en el mundo real.

María Paula Borda E.

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