EL SUMO HOMOFÓBICO

por La hora del escarnio


“…la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer. No se trata de una simple convención social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad. Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad.”

*Declaración del Papa Benedicto XVI en el discurso anual ante el cuerpo diplomático del Vaticano.

No es una novedad que el Papa Benedicto XVI y en general la Iglesia católica manifieste su descontento en contra del homosexualismo y el matrimonio homosexual. Sin embargo, más que una reafirmación de su posición frente a este tema, su última declaración fue segregacionista y excluyente.

El matrimonio homosexual no atenta en contra ni de la dignidad humana ni del porvenir de la humanidad. La Iglesia ha sido clara en no estar de acuerdo con el homosexualismo. Empero, no por eso tiene que referirse a éste como si fuera una enfermedad social que atenta contra de la humanidad. La verdadera amenaza es la discriminación que promueve el Papa con estas declaraciones y que, sin duda, tienen efecto en el aumento de la violencia y rechazo en contra de los grupos LGBTI. Es grave que  un personaje de tan alta importancia como el Sumo Pontífice, con la excusa de la libertad religiosa, haga acusaciones homofóbicas que incitan a la desigualdad y discriminación de género; que en muchos países, entre ellos Colombia, es ilegal.

El Papa no sólo se equivoca cuando asume al homosexualismo como política que agrede a la familia y, por ende, a la dignidad humana y al porvenir de la humanidad; sino que también evade que esos dos conceptos ya se han visto amenazados anteriormente  desde la institución que él representa.

El porvenir de la humanidad está en duda desde que los seres humanos hemos preferido matarnos unos a los otros por no aceptar lo diferente. Y la Iglesia sí que ha tenido cabida en esa matanza. O si no, cómo justificamos los periodos de las cruzadas o la contrarreforma, en los que la Iglesia católica asesinó a miles de personas por imponer sus creencias. Cuando discriminamos a lo desemejante y atentamos de forma violenta a éste, el futuro de la humanidad está amenazado. Cuando imponemos nuestras convicciones por encima de las de los demás, se incrementa  la intolerancia y  la violencia,  se impulsan gobiernos autoritarios que excluyen a las minorías y se coartan las libertades individuales y los derechos fundamentales.

Es curioso, además, que el Papa hable con tanta autoridad de dignidad humana y de las políticas que la infringen, como el homosexualismo; si ésta se ha visto vulnerada desde el seno de la Iglesia con la pederastia. La dignidad humana es una condición inherente al ser humano que existe por el hecho de serlo y se atenta en contra de ella cuando vulneramos los derechos de los demás. Ahora me pregunto ¿Por ser homosexual trasgredo a alguien? O más bien ¿No es la pederastia una violación a la dignidad humana?

Resulta paradójico ver a Benedicto XVI alardeando de conceptos democráticos cuando en la Iglesia católica éstos no son respetados, cuando en  su institución se atenta en contra de la dignidad de los homosexuales y cuando se  frena, por imponer sus creencias, el futuro mismo de la humanidad.  El Sumo Pontífice le debe una disculpa a los grupos LGBTI porque su crítica más allá de ser un posición   frente a un tema, es una acción ofensiva que pone en peligro a esta minoría.

 

Por: Laura C. Dulce Romero

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