El Tour de Escobar

por La hora del escarnio


Los habitantes de Medellín están indignados por el tour que se está ofreciendo para conocer los lugares más significativos en la vida de Pablo Escobar. Tampoco está bien visto por las autoridades de Antioquia que se anuncie hasta en los hoteles de la ciudad este recorrido, que tiene un precio de 55.000 pesos.

Todos ellos, la mayoría sin haber realizado el tour, aducen que este tipo de planes turísticos idealizan la figura de Escobar y suprimen la carga negativa que tuvo el más célebre traficante de drogas de este país; argumentan que  esto impide olvidar una de las épocas más trágicas en la historia de Colombia, que no debería mostrarse el lado oscuro del país a los extranjeros y que puede generar una mirada más afectiva hacia la imagen del capo del Cartel de Medellín.

Sin embargo es apresurado salir a decir este tipo de cosas, porque, de hecho, mundialmente se han producido este tipo de ofertas turísticas, donde se ofrece desde los campos de concentración en Alemania y Polonia hasta los lugares de confrontación durante la guerra en Vietnam entre estadounidenses y asiáticos. Inclusive en Cartagena se conoce como destino turístico el Museo de la Inquisición donde se juzgaban los delitos cometidos en contra de la fe cristiana en el siglo XVII. Esto sin llegar a validar o idealizar los hechos y los personajes que cometieron todo este tipo de atrocidades, simplemente con la idea de mostrar un pasado negativo superado. O quién cree que los alemanes de hoy piensan igual a Hitler y a los nazis (que al parecer hay más en Colombia).

Pero si la preocupación del pueblo paisa es no mostrar todo lo malo que tiene este país, deberían empezar entonces por revisar la conducta de la sociedad colombiana para evitar que un nuevo Pablo Escobar se cole entre nosotros. Podríamos empezar con falta de tolerancia, justicia, respeto y educación que hay en el país.

El problema no es mostrar la vida de Escobar, el problema ahora es querer prohibir por prohibir y nada más. No hay razones de peso para suspender ese tour. Por un lado incrementa el ingreso de extranjeros al país, la demanda en los hoteles crece, y por ende ingresa más dinero a la economía colombiana –obviamente sin pretender que es un negocio que va a aumentar el PIB, No–; puede ser un valor agregado para el turista en Colombia, el cual puede conocer a fondo no solo las barbaridades que hizo Escobar, sino que puede llevarse de acá la sensación de que la sociedad colombiana, como ejemplo de superación, rechaza todo tipo de actividad violenta y lucha por no volver a tener de protagonista en las salas de redacción de los medios de comunicación un atentado.

Néstor Peña

Anuncios