¿Y qué culpa los taxistas?

por La hora del escarnio


Twitter se ha convertido en el mayor espacio de crítica, burla y reclamo hacia lo que pasa en la actualidad. Hoy, en el centro del paredón, están ubicados los taxistas. De forma exagerada, se han vuelto un blanco perfecto para culpar todo lo malo de la sociedad.

La mayor queja, y que incluso llegó a ocupar un lugar en la agenda noticiosa de Caracol Televisión, es que los taxistas ahora eligen a quién llevar y a dónde ir, dejando de transportar a muchos usuarios, que por lo general llevan algo de afán. Sin capacidad de reacción, puesto que hay poca presencia de taxistas en twitter, el gremio no tiene la posibilidad de contestar las críticas, que ya se han vuelto deporte nacional. Sí, hay algunos taxistas que prestan el servicio de la peor manera, pero generalizar casi siempre es un error.

Y es que los taxistas se ven afectados por el pobre sistema de transporte público y la inseguridad que agobia a Bogotá. Así como nosotros, antes de coger un taxi, hacemos un análisis detallado del vehículo y de su conductor, los taxistas también están en su derecho de analizar por completo al usuario que se va a montar. Así como sospechamos de un taxista con bigote y gafas, de un taxi destartalado, sucio, modelo antiguo, que viene a velocidad de carrusel y demás perjuicios que nos avasallan antes de estirar la mano para detenerlo, el taxista tiene todo el derecho de no dejar subir a tres hombres medio borrachos, a un tipo de pinta extraña o a una mujer en estado de embriaguez.

¿O es que el taxista, en aras de buscar su seguridad y la de su taxi, no puede elegir a quién llevar y a quién no?

Yo me pregunto si alguno de los que critica el servicio se ha puesto a pensar en el peligro al que están expuestos los taxistas ¿De pronto se las ha pasado por la cabeza que el riesgo de subirse a un taxi es el mismo riesgo del taxista al aceptar a un pasajero, sin saber quién es y qué intenciones tenga?

Por otro lado, si el argumento es que los taxistas se niegan a llevarlo por el lugar a donde se dirige, tenga en cuenta lo siguiente: muchos taxistas tienen horarios que cumplir los cuales son exigidos por sus jefes, bien sea para un cambio de turno o por simple capricho; por esto muchos buscan un último pasajero que vaya en la misma ruta que el lugar de entrega del carro y así puedan irse con una ganancia extra; o puede que el taxista tema ir a lugares que le generen inseguridad, ya sea por experiencia propia o por la medio bobadita de saber que en Bogotá hay lugares donde las bandas delincuenciales cobren “peaje” para transitar en algunas zonas. Entonces, ¿qué culpa tienen los taxistas?

Ahora, qué pasa con los usuarios groseros, con los que se niegan a pagar lo justo, con los que viven con afán y quieren pasar por encima de las normas de tránsito o con aquellos borrachines de las tres de la mañana. ¿Quién crítica a este tipo de usuarios si lo único que existe en twitter es @denuncietaxista?

Por eso, antes de extender la mano a un taxi, revise su pinta, analice el lugar de destino, examine su actitud y aguantase el rechazo del taxista porque no se siente seguro de llevarlo.

Néstor Peña

 

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