En la variedad, esta el placer.

por La hora del escarnio


He llegado a considerar, que la sociedad te rige de tal forma que marca parámetros o modas inamovibles en tu vida. Y no estoy hablando de las modas universales como de ropa o cosas por el estilo, sino de aquellos gustos que aunque no estén “de moda” se convierten poco a poco en características vitales de ti. 


Uno de los parámetros mas fuertes en la vida es, por lo menos para mi, la música, pues la verdad no he visto el primer perfil de alguien, donde la música no esté entre sus planes o hobbies favoritos. Y mi problema, no es -como el de muchos-, el tipo de música que escuchen, sino va mas allá de esto. Mi problema está con que sus mentes están tan cuadradas en ciertos estereotipos, que no saben el tipo de música que se pierden.

Puedo hablar por ejemplo del reggaetón. Odiado por muchos y alabado por muchos mas, este género se ha impuesto de tal manera en nuestra sociedad que ya es casi lo único que se oye en las fiestas. Y no es que no me guste, de hecho amo el reggaetón, -tiene un extraño poder en mi de subirme hasta el peor de los ánimos- sino que por experiencia personal, me había encerrado tanto en su mundo del tra tra tra, que el mundo musical iba pasando delante de mi y yo me quedaba atrás.

Por que repito, el problema no es el reggaetón, ni los reggaetoneros, sino el alto nivel en el que la música de “moda” se nos ha inyectado en los oídos, invadiendo nuestra mente y en el peor de los casos nuestro corazón. Y con corazón, me refiero a esos falsos ídolos que levantamos –sobretodo las mujeres- donde una cara, una sonrisa, una “linda” voz y “buenas” canciones, nos enamoran de alguien que en realidad suda photoshop, utiliza programas para afinar su voz y sus canciones las compone José Gaviria. Y eso que no quería decir nombres propios, pero la realidad mediática y el consumismo nos tienen así.
Mi intensión es esta columna, no es criticar, ni mucho menos, sino invitar a los lectores a abrir un poco mas su oído musical como lo he hecho yo últimamente. Y no estoy hablando de escuchar música clásica y ser la persona mas culta del universo, sino de salir un poco de esas cuatro paredes en las que se convierten Ares y Itunes, para explorar mas allá de lo tradicional,  de lo de siempre, salir de las mismas 30 canciones de nuestra lista de reproducción. Pues como no disfrutar un buen merengue de Juan Luis Guerra, o un gran soul de Alicia Keys, o hasta una improvisación de Bobby McFerrin para los mas atrevidos.

Hay un mundo muy grande mas allá de los estereotipos que la sociedad nos impone, y explorar te hace conocer y conocer te da la experiencia. Y más aún, como se dice popularmente, en la variedad, esta el placer.

CATALINA SALAZAR

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