Voy a poner el grito en el cielo como mi mamá

por La hora del escarnio


¿Cuantas veces no le hemos ocultado cosas a nuestros papás?  Y en este caso no es que les hayamos dicho mentiras, es que simplemente no se han dado cuenta de algo que hemos hecho. Dos de mis amigas tienen tatuajes, carolina en el tobillo, Camila  en el hombro y en la cintura, sus papás no tienen ni idea.  En una conversación que tuvimos la semana pasada, decían que jamás le contraían a su familia  porque sus mamás decían que hacerse eso era ir por el camino del diablo, que estaban seguras que  eran capaces  hasta de las echarlas de la casa. Yo opiné que no creía en esos mitos inventados del tema y  que no me había hecho ningún tatuaje  por una sola razón, porque no gustan,  eso sí les dije que  mi mamá también pondría el grito en el cielo si yo me hiciera uno  porque  me ha dicho  mil veces  que esas tintas llevan a graves enfermedades, como  el cáncer de piel.
Lo que me quede pensando después de esa conversación y de leer un artículo que salió en  la revista semana  sobre  “ahora las llamadas de celular entran por tatuajes,  es que  ahora más que nunca la mayoría de los padres, que todavía son conservadores en religión, excesivamente controladores, y creyentes que sus hijos son de su propiedad  no iban a estar  de acuerdo con la  última idea de Nokia de “asociar sus dispositivos móviles con tatuajes en la piel de sus usuarios”.
Soy partidaria que son muy respetables las decisiones que  cada uno toma  respecto a su vida y a su cuerpo, que el ser humano tiene derecho al libre desarrollo de la personalidad, y  además nunca he estado de acuerdo con las familias sicorrrigidas que no creen en la libertad con responsabilidad,  pero debo confesar que le temo a esa nueva tecnología. en este caso en específico, en donde no son tintas, si no marcas magnéticas que están siendo controladas por monitores, le doy la razón a mi mamá ¿ hasta que punto todos los cuerpos  pueden estar aptos para  tener este dispositivo tatuado que nos alerte de los mensajes  y de las  llamadas?.
Además porque me parece algo muy impersonal,  aunque la marca  dice que podría ser permanente o semi permanente el tatuaje, en transcurso del tiempo que uno lo tenga adherido, estaría las 24 horas conectado , a mi  solo me aterra la idea pensar que haya un intenso que a uno le pueda casi quemar alguna zona del cuerpo por estarlo llamando; o  esa vigilancia que  impondrían las telefonías celulares en la vida de todos los consumidores, sabrían donde estaríamos y hasta que haríamos.
Me preocupa  que ahora  las cosas se salgan de las manos y aunque  les parezca frases repetidas o cliché, las personas  pueden terminar perdiendo su libertad. Fuera de esto siento que los jóvenes respecto a este tema somos muy inconsecuentes  porque  tanto  que huimos  de que nos controlen, nos quejamos de nuestros padres que no nos dejan ser autónomos,  nos rebelamos a ellos y  su modelo de vigilancia,  ¿ahora que? ¿Vamos a dejar que unos dispositivos nos custodien?, ¿que nuestros padres, amigos y conocidos  estén todo el tiempo encima de nosotros? Seamos mas coherentes, porque tanto peleamos por nuestra libertad y  no nos damos cuenta que hay cosas como la tecnología que la traspasan.

 

Andrea Ortega J

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