Pruebe esta vaina, haga el intento

por La hora del escarnio


En una ciudad como Bogotá, donde al día salen 1.4 millones de vehículos a rodar por las calles de la ciudad, el índice de intolerancia puede explotar en cualquier momento. La gente ya no sabe si es peor caminar y exponerse a un aguacero o un atraco, aguantarse 3 horas en un trancón en la comodidad del carro, ir a la guerra del Transmilenio o pagarle millonadas a un amarillo que te va contando toda su vida mientras tú no das del cansancio.

Desde hace 14 años, Bogotá cuenta con un sistema de ciclorutas que no han sido bien aprovechados por las bogotanos. En esta ciudad solamente el 4% de los ciudadanos utiliza al caballito de acero como medio de transporte. ¿Por qué tan poquita gente lo hace? Poca gente utiliza su bicicleta porque los índices de robo en esta ciudad insegura son bastante altos. Se han denunciado varios casos donde en diferentes puntos de la cicloruta a la gente la roban.

Además hoy nos encontramos frente a unas ciclorutas que se encuentran en un estado deficiente. Estos caminos para bicicletas tienen grietas y huecos que pueden pinchar cualquier tipo de bicicleta, en algunas zonas no hay iluminación y en la ciudad no hay ciclo parqueaderos, si los hay, se roban las bicicletas, como ya le paso a un ciudadano en el Carrefour de la 170

Además de todo esto los peatones son los mejores amigos de la bicicleta, caminan por las ciclorutas impidiendo el paso y provocando accidentes, la ciudad no cuenta con la señalización adecuada para la seguridad de los ciclistas y a esta población le toca estar pendiente de los ladrones y de la imprudencia de los carros que lo pueden arroyar a uno en cualquier momento.

Esta situación, evidentemente reduce las posibilidades de que a la gente le den ganas de montarse a su bicicleta para ir al trabajo o para realizar sus actividades diarias. ¿Por qué en 14 años las cosas se dieron así?  Porque la bicicleta se politizó y dejó de ser tenida en cuenta por los alcaldes de izquierda que gobernaron esta ciudad. Eso hizo que la alcaldía no promocionara a la bici como medio de transporte, que en Bogotá no haya políticas públicas amigas de la bicicleta y que los ciudadanos se sientan inseguro s a la hora de usar este medio de transporte.

¿Qué podemos hacer? Hacer parte del cambio, incentivar a la gente a por lo menos probar alguna vez este medio de transporte a ver si su situación de movilidad mejora un poco. En este momento montar en bicicleta por Bogotá es un tema de valientes, no cualquier persona se le mide a estar pendiente de peatones, ladrones, carros, señalización, huecos, son 30 cosas a la vez que le complican la vid a cualquier ciudadano que solo quisiera andar en su bicicleta y disfrutar de la ciudad y el paseo.

En este momento existen iniciativas como el ciclopaseo de los miércoles , que nace de aficionados a la bicicleta que buscan incentivar este medio de transporte y demostrarle a la ciudadanía que pese a todas las dificultades presentadas se puede disfrutar al caballito de acero como medio de transporte y puede tener barias ventajas.

Por una parte el tiempo para llegar al trabajo en horas pico se reduce considerablemente, lo que le permite a los ciudadanos tener mayor tiempo de trabajo. En segundo lugar el aporte a la salud por parte de la bicicleta es un elemento interesante. Tercero, el aspecto económico, la gente no gasta plata en el carísimo transporte público de esta ciudad. Mi invitación final es a que no le de más vueltas a esta chachara que le estoy echando y pruebe la bicicleta por si mismo, no pierde nada y puede ganar mucho.

Daniel Tono J.

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