¿Por qué no vivir siempre en un campo de verano?

por La hora del escarnio


Mi segunda pasión en la vida no es ser un “recreacionista” o “bosque chispasos” como  dicen mis tios cuando me ven con mis primos colgados de la cabeza. Hoy me rio de repetirles, aunque nunca lo entiendan, que yo me creo con firmeza un “educador experiencial” donde a parte de lo que se ve en las fotos: disfraces, colores, shows, monstruos y risas la experiencia educa cuando uno de mis participantes se te acerca y te dice “yo cuando grande quiero ser como tú”.

Y es que ser dirigente de un campo de verano comienza a ser un estilo de vida cuando uno comprende lo que es realmente importante. En esta sociedad uno está acostumbrado a vivir en una zona de confort donde todo el mundo vive en función de uno. Que la novia cocine, que la empleada limpie el desorden, que los papas se maten trabajando para darme un regalo que voy a dejar guardado en el clóset, Que si no tengo un gran carro o una gran casa no puedo invitar a mis amigos, que el otro trabaje por mí, en fin,  una sociedad como diría el gran Rubén Blades: de plástico, banal, que no sirve para nada.

Que buena es la satisfacción cuando uno logra hacer un campo de verano formativo para niños de escasos recursos, cuando uno comparte y aprende enseñando con los participantes de diferentes fundaciones de Bogotá que van a estos campos de verano, fue cuando yo realmente logre entender el valo de la sencillez, de la humildad, de entregarlo todo por los demás, de que cada palabra vale, de que cada expresión es un ejemplo para los niños que te ven como un héroe, una gran responsabilidad.

Estos niños de fundaciones han sufrido abandonos, han sido explotados, han sido maltratados y han sido abusados. Tocar el corazón de estas personas entregando mensajes formativos sobre los sueños, la familia, la amistad, el compromiso, es una acción que forma (a través de actividades de educación experiencial en los campos) seres humanos que se van a  comprometer a mejorar su calidad de vida dentro de sus posibilidades y hacer un ente transformador de los aspectos negativos de su realidad.

Esta experiencia cambio por completo el modo en que yo veía la vida. Las cosas que para mi algunas vez fueron importantes, porque mis papas y los de todos mis amigos siempre nos enseñaron que era importante tener relaciones amistosas con personas de la alta sociedad, porque todo se basa en “dime con quien andas y te dire quien eres”. Después de lo que vivi y aprendí con mis participantes en los campos, entendí que las “relaciones amistosas” con personas de la alta no sirven de nada, que no son amistades de verdad, fieles, de corazón, donde uno se quemaría las manos y dejaría el alma en la cancha por los amigos y por gente que aprecia la entrega de uno. Eso no pasa cuando el argumento parte de un interés por intentar ser alguien.

Ser alguien es el que comprende que “el que no vive para servir, no sirve para vivir” la vida tiene sentido cuando uno logra tocar el corazón de las demás personas, cuando uno logra sembrar una semilla que le de esperanza a la gente, cuando uno puede ser luz para los demás, cuando uno vive y se entrega por completo a los demás la satisfacción se duplica. Por lo menos esta ha sido mi experiencia y quiero compartírsela

El mensaje no va dirigido a buscar afirmar lo que esta bien o no, simplemente le cuento mi experiencia para que usted también se atreva de vez en cuando a salir de su zona de confort, haga la prueba, comparta con los demás, busque realizar acciones en la sociedad que le generen satisfacción. Si usted es periodista sea ético y responsable con la información, dele voz a quien no la tiene en medios y contraste fuentes. Si usted es artista atrévase a realizar una creación que traiga un beneficio para los demás.

No le quiero decir ahora que vaya a un campo de verano para niños de escasos recursos como lo hice yo, ese fue mi medio para que mi vida y mis pensamientos dieron un giro de 360 grados. Tal vez el suyo este en su profesión, en su deporte, en su hobby, en lo que sea. Tenga la seguridad que cuando la sociedad empiece a jalarlo a vivir del qué dirán, usted irá contracorriente, irá un paso adelante y con certeza se convertirá en un ente transformador de los aspectos negativos que rodean su vida. El plástico desaparece.

Daniel Tono

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