YPF: No todo lo que brilla es petróleo

por La hora del escarnio


Hace poco Argentina anunció oficialmente, después de unos días de rumores, la expropiación de YPF a Repsol. La compañía petrolera pasará ahora a estar controlada en un 51%  por Argentina y el 49% restante se distribuirá entre las provincias integrantes de la organización de estados productores de hidrocarburos.

La excusa de esta expropiación (de la que por cierto no se ha hablado aún de ninguna compensación económica) es la falta de inversiones de Repsol en Argentina, lo que ha causado que se haya tenido que importar cada vez más petróleo. Sinceramente veo esto como una mala decisión pues no solo interfiere con el crecimiento y desarrollo social del país sino que además ha afectado seriamente la reputación internacional de la región.

Supongamos que es cierto que Repsol no haya hecho inversiones suficientes y  que se pueda sacar mucho petróleo y no lo estén haciendo. Para ello puede haber dos motivos. El primero, que extraerlo sea muy caro lo que muestra un futuro desolador ya que seguramente Argentina no cuenta con el capital suficiente para hacerlo. El segundo motivo por el que Repsol puede no haber invertido lo suficiente es la inseguridad jurídica, ¿Para qué voy a invertir si me van a expropiar? De hecho es lo que ha pasado, así que podría ser una profecía auto confirmada pues hoy en día está más que claro que invertir en Argentina tiene muchos riesgos.

La conclusión es que la jugada de Argentina ha sido un tiro en el pie. Puede que sea muy popular internamente nacionalizar el petróleo, pero esto restringe mucho su acceso a los capitales. Sacar el petróleo no es gratis y en este momento el país no posee el dinero necesario para hacerlo. Las empresas que operan en Argentina están espantadas y seguramente habrá una fuga de capitales importante.

Lo que tendrían que haber hecho es meter competencia para que Repsol se pusiera las pilas, ya fuera con una nueva empresa pública o atrayendo a otras empresas extranjeras. Dejar que los nuevos pozos pudieran ser explotados por otras compañías y “dar el caramelo” al que más invirtiera, si era realmente por esto que estaban preocupados.

Como si fuera poco España es el primer inversor extranjero en Argentina por delante de Estados Unidos lo que perturba también la situación y los intereses del resto de empresas españolas que siguen operando en el país sudamericano, desde bancos como el Santander y el BBVA, hasta la compañía de telefonía Movistar. El país gaucho ha sentado así graves precedentes para el conjunto de las relaciones comerciales en una economía cada vez más global y aunque es muy bonito hablar de recursos naturales y que estos vuelvan al pueblo, es importante recordar que muchos países que cuentan con recursos naturales los explotan muy mal y la riqueza no revierte en la población.

Natalia Méndez Alzate

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